lunes, 9 de marzo de 2026

SPACE, SHAPE AND COLOUR - MONICA DIXON - CATEB (MATARÓ, BARCELONA)

Space, shape and colour ha sido el título de mi último proyecto expositivo. Invitada por la Associació Sant Lluc per l'Art Mataró y con la colaboración del Ayuntamiento de Mataró, Museo de Mataró, Cultura Mataró y el Colegio de Arquitectuta Técnica de Barcelona.


Espacio, luz, soledad, silencio…  definen el trabajo que vengo desarrollando los últimos años.

Mi personal interés en esta relación me empuja a indagar en esos espacios vacíos, o no tan vacíos; arquitecturas luminosas que se vuelven transitables con la mirada. Espacios sin identidad, construidos únicamente con luz y sombras.

Esos ‘no lugares’ que hoy en día se han convertido en estancias comunes  en la sociedad actual. Persigo siempre nuevas atmósferas a través de la luz y el espacio. Son la base de mi obra y lo que me mueve a seguir creando.

Monica Dixon





    










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domingo, 6 de abril de 2025

MONICA DIXON EN LA 'COLECCIÓN BASSAT'

 

Colección Bassat. Obras del siglo XXI (III) Figuración
La Nau Gaudí de Mataró
Del 24 de enero al 21 de septiembre de 2025

La Nau Gaudí de Mataró presenta su decimoquinta exposición con una selección de obras figurativas de la Colección Bassat, cerrando el ciclo dedicado al arte del siglo XXI. Esta muestra reúne 46 obras de 18 artistas, consolidándose como una de las exposiciones más heterogéneas jamás presentadas en este espacio. La selección incluye piezas recientemente adquiridas por la Fundación Privada Carmen & Lluís Bassat, en colaboración con el Ayuntamiento de Mataró, bajo el paraguas del Consorcio Museo de Arte Contemporáneo de Mataró.

Según el diccionario del Institut d'Estudis Catalans (IEC), figurativo significa «que se expresa mediante la representación o interpretación de realidades externas y concretas». Arte figurativo. Artista figurativo».

Figurativas son, pues, las cuarenta y seis obras que aquí presentamos de ocho artistas, seis de los cuales son mujeres. Algunos de los artistas nacieron lejos, otros son nativos. Algunos pintan en sentido clásico. Otros pintan incorporando, en su conjunto, el papel o el material. Algunos pintan como si dibujaran y otros dibujan como si pintaran o incluso como si fotografiaran. La incorporación de la fotografía es recurrente en algunos artistas. O la incorporación de obras de arte clásicas. Otros casi cruzan la fina línea que separa la figuración de la abstracción.

Si una cosa muestra esta exposición es la relevancia de la interpretación de realidades externas y concretas en el siglo XXI y lo diversos y confluentes que son los caminos para llegar a ellas.

Artistas expuestos: Hugo Alonso, Mariana Álvarez, Francesc Artigau, Diego Benéitez, Jesús Bordas, Marisa Cruz, Mónica Dixon, Marta Fàbregas, Pep Guerrero, Ricard Jordà, Didier Lourenço, Mrs. Toolip, Perecoll, Jordi Prat Pons, Chamo San, Roger Sanguino, Isidora Villarino i Miguel Zapata.









La Vanguardia - Vuelta a Catalunya a través del arte





Formas de vida moderna - llegir.cat

La figuración contemporánea de la Colección Bassat - Bonart

La Col·lecció Bassat presenta la tercera exposició dedicada al segle XXI amb 46 obres figuratives







miércoles, 12 de febrero de 2025

LUZ DISTANTE

 

‘Luz distante’, tercera exposición individual en Galería Caicoya de Oviedo.

20 Noviembre 2024 - 31 enero de 2025 


Texto exposición:

“Luz distante”

 

Porque la realidad que prevalecerá frente a nuestra evanescencia, no son los objetos individuales, ni su configuración particular en el espacio, sino el espacio en sí mismo y la luz que lo revela.

Jose Luis Pastor Calle

(Extracto texto para el catálogo de la exposición "In & Out" en la Galería Mada Primavesi de Madrid, Noviembre 2010)

 

A lo largo de los dos últimos años he estado desarrollando lo que hoy conforma ‘Luz distante’. Casi una veintena de piezas en las que espacio, luz, soledad y silencio, siguen siendo el nexo común de mi trabajo.

Mi personal interés en esta relación me empuja a indagar en esos espacios vacíos, o no tan vacíos, en los que llevo trabajando más de una década; arquitecturas luminosas que se vuelven transitables con la mirada y que pueden remitirnos a preocupaciones existenciales. Espacios sin identidad, construidos únicamente con luz y sombras.  Esos ‘no lugares’ que hoy en día se han convertido en estancias comunes  en la sociedad actual. Me gusta llevar este concepto un poco más allá. Para esta exposición he incorporado nuevas cromáticas a los diferentes escenarios creando así nuevas atmósferas visuales.

No podía faltar en mi tercera individual en Galería Caicoya otra temática fundamental en mi obra, como son mis oníricos paisajes: lugares indefinidos en los que todos nos podemos sentir identificados. Estos otros ‘no lugares’ fruto de mi ensoñación son, de alguna manera, una vuelta a mis orígenes.

Persigo siempre nuevas atmósferas a través de la luz y el espacio. Son la base de mi obra y lo que me mueve a seguir creando.

 

Monica Dixon

Noviembre 2024 

 

Enough it's done
Enough it's done 


Morefield
Morefield 


PRENSA:

La Nueva España - Elena Fernández-Pello - Noviembre 2024 


El Comercio - Ana Ranera - Diciembre 2024


TPA - PIECES:


La Nueva España - Santiago Martínez - Crítica - Enero 2025





sábado, 29 de junio de 2024

ROUND-TRIP JOURNEY

 ‘Round-trip journey’, fue mi último proyecto expositivo. Un viaje pictórico de ida y vuelta realizado entre 7 de marzo al 31 de mayo, en el Instituto de Estudios Secundarios ‘Bernaldo de Quirós’ de Mieres (Asturias).



 Texto catálogo:

 A lo largo de mi carrera, desde la Universidad, he tocado varios temas; desde el retrato o la figura, al bodegón, pasando por el paisaje natural o urbano... pero poco a poco fue interesándome el tema de los interiores. Comencé a centrarme más y más en ese tema, hace más de 20 años. Me interesaba el interior de la casa, incluida la mía propia, que daba lugar a la inspiración por tratarse de un piso antiguo, lugares con algún mueble, ventanas, pasillos, radiadores, escaleras de portales... a veces con alguna figura humana. Todo contaba una historia, sobre todo los lugares abandonados. Para mi eran importantes también los contraluces, y/o reflejos. Al natural, si me era posible, o a partir de fotografías hechas por mí. No tardé en descubrir que me empezaban a estorbar objetos, muebles...y lo que más me interesaba era la simple luz que se filtraba a través del exterior y las sombras del propio interior, en contraste con aquella luz. Poco a poco quise ir más allá, investigando y 'vaciando', hasta que llegué a donde estoy hoy, haciendo mis propias construcciones para estudiar la luz desde distintos enfoques y luego pasándolas al lienzo. Por ello se trata de 'no lugares', como calificó el filósofo francés Marc Augè a <esos lugares que transitamos pero no nos paramos a pensar qué hay en ellos>. Eso, junto al interés que siempre tuve también en la geometría, me permite ese baile entre la figuración y la abstracción, encontrarme en esa fina línea, pero sin franquearla. Soy una pintora figurativa, y me sigue interesando la figuración.

 Aquí puedo enlazar con mi otra vertiente, las casas solitarias. Es un poco como yo, en mitad de dos países de los que siempre me he sentido, cerca y lejos, Estados Unidos y España, porque ambos forman parte de mi vida. Dos culturas muy diferentes que influyeron mucho en mi vida. A la par que iba desarrollando mi 'tema interior' y unos 20 años atrás, después de uno de mis viajes a EEUU para visitar a la familia, me atrajo mucho alguna de las fotos que habíamos sacado en aquel viaje mi compañero y yo, por la zona de Lancaster, PA., con sus inmensas llanuras, praderas y alguna casa aislada. Aquellas fotos fueron una inspiración para mi, ya que me llevaban de nuevo a ese otro yo, a mis orígenes, ayudándome a estar un poco más cerca de mi lugar de nacimiento. Así comencé con mis paisajes minimalistas aún más desnudos, sin arboledas. A veces se veía un poco la carretera, una señal...pero sin más elementos. Lo de las fotografías no duró mucho ya que que comencé a inventarme las casas, conociendo bien la arquitectura tradicional de mi zona (New Jersey - Pennsylvania) y posándolas sobre un paisaje metafísico... Los títulos con nombres de lugares reales, pero si vas a ese lugar, no encontrarás allí ese paisaje con esa casa. Para mí, en el tipo de paisajes que hago, es primordial que realmente no existan, siempre reinventando las casas y su paisaje, su atmósfera. Puede que algunas parezcan habitadas o deshabitadas, eso lo dejo a la imaginación del espectador. Muchas veces pinto los 'backyards', o sea, las partes traseras de las casas. Quizá por ser una zona más íntima y familiar, me gusta la idea de representar las partes de atrás. De hecho, el año pasado, una de mis últimas exposiciones individuales en París la titulé 'Backyards'. Es un enfoque interesante en la que no suele reparar la gente.

 Monica Dixon






PRENSA

miércoles, 15 de marzo de 2023

VIVIR EN LO EXTRAÑO

     Vivir en lo extraño, fue el título de la exposición de Monica Dixon en el ‘Complejo Cultural As Quintas’ (A Caridad, El Franco - Asturias) durante los pasados meses de septiembre y octubre de 2022.





Texto del catálogo:

 MÓNICA DIXON. VIVIR EN LO EXTRAÑO

ALFONSO DE LA TORRE

 

 

No es preciso demasiada luz, una luz débil permite vivir en lo extraño, una lucecita fiel.

Samuel Beckett, “Malone muere” (1951)[i].

  

Es un enigma la imagen.  Un misterio las imágenes de Mónica Dixon (New Jersey, 1971), pinturas donde prevalece ese habitar suyo en estancias pobladas por las preguntas, como quien ofrece el paso al poder de un vacío, una ausencia inicial, la muestra de una misteriosa intimidad que hubiese sido iluminada por una luz diferente, no llegada desde este nosotros.   “Despojando el espacio pictórico”, me dirá, como un lugar siempre al comenzar, en tanto quedamos adheridos por la soledad al temblor de esos lugares sin nombre en el mundo, tal quien sin mediación contempla tentando habitar ese espacio, ahora lugar sin ocupantes, elevadas las paredes entre la voz augural y templada de la noche.

Dixon dice como aquel personaje de Dickens: “Night is generally my time for walking (La noche suele ser mi hora de paseo)”[ii].   Representa interiores inflamados por aquella luz de extrañeza: “lo que en realidad quería ver: el espacio pintado en sí mismo, la vibración de la luz en la atmósfera, la soledad esencial del escenario (…) somos nosotros, los individuos, los que damos forma a los lugares que habitamos; es el propio cuerpo el que activa el espacio y no la existencia del espacio en sí”[iii].  Como una deriva de la imaginación[iv], este complejo ejercicio de hacer desaparecer el mundo deviene empero una misteriosa propuesta de acceso a la imagen que pareciere entonces convertida en exilio y reino, pues Dixon pinta el espacio con precisión y nombra las sombras, extiende lugares donde vibra una interioridad silenciosa semejase poblada por un vacío lunar, pasajes oscuros[v], representando escenas que parecen mostrarse en disimetría, unas sobre las siguientes, estas sobre las anteriores, como en un proceso de continuo desvelamiento.   Escenas inquietantes por su aire de preguntas, esta obra erigida concienzudamente en la incertidumbre, pues no son sus pinturas la revelación de una presencia plena sino, más bien, huellas de presencias desvanecidas, como si contemplásemos la casa de la que se ausentó su héroe, corredores en suspenso donde todo cesó, tal sucede en el magno lienzo “[Im]possible escape” (2019), o su severa réplica “Possible escape” (2020): en ambos todo se detuvo, allí se desplaza habitante el habla sin habla, la voz ausente.

 En el espacio se encuentran los planos que fueron pintados como laberintos de espejos de las almas perdidas, aquellos espejos de obsidiana de Pompeya que, en vez de imágenes, devolvían sombras: reflejan la sombra -decía desconcertado Plinio el Viejo- en lugar de la imagen de los objetos[vi].     Mas las imágenes activan el espacio, explica Dixon refiriendo sus pinturas, estas más bien una promesa de imágenes capaces de mostrar, con frecuencia, su querencia por un centro de luz, sobrepasando los signos que parecen contener, espacio que es mostrado como escuchante de una rara sonoridad.   

Hay una historia del arte de los espacios vaciados, que ya tentaran Fra Angélico o Piero della Francesca, templos en la soledad de su nervadura pintados por Saenredam, interiores metafísicos de De Chirico, cameras incantatas de Carlo Carrà.  Pensé en Dixon, sí, recordando los espacios multiplicados en grises azulinos de Masaccio, aquella “Trinidad” de fulgor rosáceo vista en un día obscuro en Santa María Novella.  O los ámbitos interiores y luces en fuga que pintara Pieter de Hooch.  Espacios detenidos, dirá también la artista[vii], donde ella representa la ausencia como una geometría doliente, quizás manifestada la promesa de un advenimiento, pues las representaciones de Dixon elogian la concentración y el recogimiento en el seno de la errancia del habla del mundo.  Son cuadros, pienso ahora, a los que podríamos llamar “Existenzbilder”, cuadros de existencia, como aquellos de Giovanni Bellini vistos por Jacob Burckhardt.

Sosegada, Dixon atiende la espera de los levantes de la aurora, representando estos espacios que son, más bien, intervalos entre la pintura y el relato, pues nos devuelve verdaderas pinturas del umbral, siempre en el umbral de la mirada, sus lienzos acariciando un porvenir, como en su duplo “Cold morning light” (2020) o el reciente “When light comes in” (2022), tal si en ellos viésemos la luz que luego ha de proseguir: fuera presto está el alba a despuntar.  Habitando quizás la voz rotunda de Wittgenstein diciéndonos: alejémonos del mundo, impugnemos su palabra vana, pues nada sobre el mundo es posible decirse si no, más bien, sobre sus límites, sólo podremos explicar el mundo “si pudiésemos salir fuera del mundo, es decir si dejase para nosotros de ser el mundo entero”[viii].

Silencio.  Reclaman su potestad estos espacios numinosos, pues ha sido objetivo de Dixon concentrarse en lo esencial, una búsqueda compartida con ciertos pintores, estoy pensando en aquella afirmación de Robert Ryman sobre el carácter milagroso de la pintura: como una epifanía surge algo que no estaba antes, un canto tácito parecido y sin embargo siempre diferente[ix].

Ejerce nuestra artista la tentativa de crear un lugar, como quien ha conducido el movimiento desde el existir al reposo.  Un espacio pictórico donde traza la tentativa de encontrarse con quien contempla y, este, desplazado queda a un lugar otro, alejado de lo subjetivo de la representación de personas, objetos o lugares concretos, como un vaciamiento.   Liberada también la ausencia como un poder y, desde ahí, ser trasladados hacia un preciosísimo silencio destilado en esos espacios con aire infigurable.  Como una arqueóloga de espacios perdidos, parece representar promesas de sentido bajo una luz oblicua, como un estado de privación capaz de comunicar aquello incomunicable, el fulgor de lo que se ausentó, la celebración de lo indecible, tal aquella música callada conducente a la sabiduría en el sosiego y silencio de la noche que el amor vivifica[x], cántico espiritual entonces.  ¿Podrá la pintura extender su reino?

Ved. Escuchad.  Custodia Dixon una ilusión, alianza de unas pinturas donde oscuridad y claridad, regiones adversas, se encuentran.

Como un privilegio nocturno pleno de su poder de interrogación, con su belleza escarchada.



 NOTAS AL TEXTO

[i] BECKETT, Samuel. Malone muere (1951). Barcelona: Lumen, 1969, p.13

[ii] Charles Dickens, en el comienzo de “Almacén de antigüedades (The Old Curiosity Shop)”.  Citado por CALVINO, Italo.  Seis propuestas para el próximo milenio.  Madrid: Siruela, 2010.

[iii] DE LA TORRE, Alfonso. Derivas de la imaginación.  Otras visiones de la geometría.  Caracas-Madrid: Galería Odalys, 2021, pp. 29-30.  Se explica en siguiente nota.

[iv] Estoy citando el título de la exposición antes mencionada, en donde se incluían las obras de Dixon: “Red, black & green” y “Soirée”, ambas de 2020.

[v] Estoy aludiendo al título de una obra de Mónica Dixon, “Dark Passage” (2020).

[vi] Plinio el Viejo, Historia Natural-Libro XXXVI, entrada LXVII. [1]: “Otro género es el vidrio de obsidiana, algo similar a la piedra que fue descubierta en Etiopía por Obsidius. Esta piedra es muy oscura, a veces translúcida, pero que formando espejo para la pared, hace la sombra en lugar de la imagen de los objetos”.

[vii] Título de su exposición de 2021 en la Galería Caicoya, de Oviedo.

[viii] RUSELL, Bertrand. Introducción al Tractatus lógico-philosophicus.  Madrid: Alianza Editorial, 2003, p. 164.

[ix] Robert Ryman citado por: FRÉMON, Jean. Samuel Beckett. El mundo y el pantalón.  Epílogo (1989).  Barcelona: Elba, 2017, pp. 88-89.

[x] SAN JUAN DE LA CRUZ.  Cántico espiritual.  Barcelona: Lumen, 2021 (la edición consultada).  Canción 14, p. 183.

 Alfonso de la Torre - Vivir en lo extraño - Monica Dixon









Fotos Marcos Morilla


PRENSA:

La Nueva España, agosto 2022


La Nueva España, septiembre 2022





Crítica de arte por Luis Feás Costillas - La Nueva España, octubre 2022

Elogio de la luz y de la sombra

 

Mónica Dixon expone sus interiores en As Quintas de La Caridad

Luis Feás Costilla

Fuera de núcleos principales como Gijón y Avilés, hay repartidas por Asturias una serie de localidades que disponen de centros municipales con buenas salas de exposiciones y una programación estable, a disposición de vecinos y aficionados. Se trata por ejemplo de Piedras Blancas y su Valey Centro Cultural de Castrillón, Candás y su Centro de Escultura Museo Antón, Mieres y deslumbrante PZSB, recuperados ambos para la ciudadanía, Villaviciosa y su recién restaurado Ateneo, Pola de Siero y la espléndida sala de su Fundación Municipal de Cultura, cabecera de una red de Casas de Cultura que, aunque menores, no por ello son menos meritorias, como las de Grao o Cangas de Onís. Falta en esta relación Oviedo, cuyo Ayuntamiento ha sido incapaz de restablecer en los tres últimos mandatos un lugar donde realizar exposiciones de forma continuada, algo impropio de una ciudad que es, al fin y al cabo, la capital asturiana.

Entre estas localidades destaca La Caridad, no tanto por la sala situada en la Casa Consistorial, que de vez en cuando también programa buenas exposiciones, como por el Complejo Cultural As Quintas, que, aunque cuenta con el apoyo municipal, es básicamente sostenido por su Asociación de Amigos y numerosos colaboradores, con el asesoramiento del escultor Herminio. Son tantas y tan atractivas las actividades artísticas allí desarrolladas que es casi obligado reseñarlas en estas páginas y aun así no es extraño, dada su frecuencia, que algunas de ellas queden fuera, como sucedió con el joven Javier Ortega. O con David Magán, que, con sus arquitecturas inmateriales, sus objetos de luz y sus figuras duales realizó este verano todo un elogio de la sombra, en un espacio que, por el acabado de sus paredes, su techo de madera, su sistema de alumbrado y climatización, constituye un modelo a seguir en cuanto a adaptación de una casona antigua a las necesidades culturales de una comunidad viva que quiere progresar y sentirse moderna. Con Magán y el propio Herminio tiene mucho que ver la artista que expone ahora, la bien conocida pintora Mónica Dixon (Marlton, Nueva Jersey, EE UU, 1971), que juega sólo con los matices de tres colores, el blanco, el negro y el rojo, y hace asimismo un elogio de la luz y de la sombra, lo que no resulta extraño en un complejo cultural que tiene bien definida su línea de programación. A decir verdad, la pintora, residente en Oviedo, trabaja fundamentalmente dos series distintas, la allí mostrada y otra dedicada a los amplios paisajes de espacios abiertos, con casas solitarias de inquietante arquitectura situadas en mitad de la llanura de una Norteamérica rural más evocada e imaginaria que real, que acaba de exponer por ejemplo en una individual en la Galerie Artima de París, bajo el título de «Backyards». Son lugares que no existen más que en su espíritu, en una manifestación de la nostalgia que a veces siente por la tierra que la vio nacer.

Por otro lado, están sus interiores, esos «espacios detenidos» (así tituló su última exposición en la Galería Guillermina Caicoya de Oviedo) que elabora mediante maquetas y en los que lo fundamental es el efecto de la luz, esa claridad que entra lateralmente y se refleja en las paredes, despojadas de todo lo innecesario, en una concreción cada vez más abstracta que le ha valido numerosos premios y reconocimientos, el más reciente en el Certamen Nacional de Pintura «Virgen de las Viñas» de Tomelloso, en Ciudad Real. Lo que quiere mostrar es el espacio en sí mismo y la luz que lo revela, para transmitir la soledad esencial del escenario y su extrañamiento, en una pintura que habla tanto de presencias como de ausencias, en este caso expresada en diecisiete cuadros recientes. para ello hace dialogar la iluminación natural y la artificial, jugando con los planos y las perspectivas, en una oscuridad casi total, en blanco y negro, pero con todas las gradaciones del gris, sobre un fondo de habitación iluminado tangencialmente, con uno o varios tabiques en medio que segmentan el haz de luz y generan un halo que va degradándose hasta desaparecer en la negritud, aplicada al acrílico de manera tan pulcra que roza la perfección. Sólo en ciertas ocasiones se introduce algún elemento distinto, como un muro en rojo profundo o alguna figura geométrica de ese color, de valor puramente formal. Como escribe en el catálogo Alfonso de la Torre, «Dixon pinta el espacio con precisión y nombra las sombras, extiende lugares donde vibra una interioridad silenciosa [que] semejase poblada por un vacío lunar, paisajes oscuros, representando escenas que parecen mostrarse en disimetría, unas sobre las siguientes, éstas sobre las anteriores, como en un proceso de continuo desvelamiento».

 

Vivir en lo extraño

Mónica Dixon

Complejo Cultural As Quintas, calle Quintas 1, La Caridad. Hasta el 22 de octubre






En Asturiano:





RTPA (Radio Televisión del Principado de Asturias)

















sábado, 19 de noviembre de 2022

MONICA DIXON EN PARIS

 


  Backyards, es el título de la primera exposición de Monica Dixon en Paris durante el mes de septiembre de 2022 en la galería Artima (20, Place des Vosges).








domingo, 14 de marzo de 2021

ESPACIOS DETENIDOS

 A propósito de mi exposición 'Espacios detenidos' en la galería Guillermina Caicoya de Oviedo dentro del Proyecto 'EXPONENTE' - Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, entre diciembre de 2020 y febrero de 2021

TEXTO DE LA EXPOSICIÓN 

«Espacios detenidos», Mónica Dixon

 Por Santiago Martínez -Diciembre, 2020

 Existe en la pintura de Mónica Dixon una voluntad de describir la realidad con precisión, en ella la luz y el espacio -escenario donde todo acontece- son protagonistas. Sin abandonar sus pinturas de solitarias casas inmersas en amplios horizontes, evocadores del paisaje estadounidense, su tierra de origen; nos traslada ahora a un mundo de interior matizado por fuertes contrastes lumínicos y en el que irrumpe, tímidamente, alguna nota de color. Desde siempre ha adaptado la luz a un lenguaje plástico muy personal, captando su claridad y nitidez exterior o, como ocurre ahora, desencadenando sensaciones y pensamientos profundos mediante el diálogo con las sombras. Su pintura se debate entre un mundo construido a partir del racionalismo geométrico y una pérdida de definición que nos lleva hasta el límite de la abstracción. Así lo advertimos en Somewhere…Nowhere de 2017, su anterior exposición en la galería Guillermina Caicoya; algunas de las obras allí expuestas anunciaban esta deriva hacia paisajes de interior, Exit, Scape o Nowhere contienen en sus títulos alusiones directas al despojamiento de identidad, zonas de tránsito, asépticas y despersonalizadas, ligadas al pensamiento del antropólogo Marc Augé y los no-lugares. Fueron estas obras las que llamaron la atención del crítico Rubén Suárez: “bellísimas pinturas, y con aura, estas arquitecturas de interior mágicamente orquestadas de luz y de sombra”; augurando un desarrollo posterior, como así ha ocurrido.

A Quiet Thing 
Advertimos ahora una profundización en esos interiores que, ajenos a la presencia humana -solo tangible en el hecho constructivo, en sus paredes y vanos- son generadores de espacios para la luz. Estamos ante una obra introspectiva y magnética, lejanamente ligada a la quietud atemporal de los presupuestos metafísicos de Giorgio Morandi y, más aún, de Giorgio De Chirico, aquel soñador de nuevos escenarios y otras realidades. En la propuesta actual de nuestra artista, se encuentra una arquitectura entendida más como recurso que como tema, como pretexto para indagar en aspectos de la creación de índole reflexivo y conceptual, también emocional. Su manera de concebir la luz es contundente y veraz, procede de una observación puntual en algún entorno indeterminado, con efectos filtrados desde puertas, ventanas y rendijas, o recreada y diseccionada en el estudio, simulando o favoreciendo nuevos hallazgos lumínicos, analizando su ductilidad o su rotunda fisicidad. Así lo advertimos en obras como Out there II o Empty walls, con una planimetría perfecta en la que la perspectiva asume un papel clave en la configuración de las superficies pictóricas y la claridad acentúa volúmenes, planos y aristas, potenciando una desnuda geometría de carácter minimalista.

Empty walls

En Espacios detenidos las obras desencadenan emociones, los efectos espaciales y lumínicos despiertan un sinfín de sensaciones provocadas desde la pulsión de sus sombras, esas presencias tangibles y necesarias que enlazan con una tradición oriental que las venera, como así recoge El elogio de la sombra de Junichirô Tanizaki: “creo que lo bello no es una sustancia en sí, sino tan solo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias” y, ciertamente, es en esa riqueza de matices provocada por las sombras donde se encuentra otra de las aportaciones plásticas de su pintura, desde la oscuridad absoluta hasta la luz plena, desde la opacidad hasta la transparencia, potenciadas, contenidas o atenuadas, las sombras ocupan un lugar privilegiado, sin ellas, la armonía perdería su sentido y se apagaría su bello influjo sobre el color. En esta línea, resulta interesante la irrupción de algunos registros cromáticos entre el rojo y el verde en A Quiet Thing, Red & Green o Room 3 que, afectados lumínicamente, muestran sutiles matices que parecen desvanecerse en la suave bruma que los envuelve. Los planos de color, y la propia concepción del espacio/caja donde se desencadenan estas armonías, provocan flujos formales y cromáticos similares a composiciones musicales que dependen de los tonos, su localización y su espaciamiento; es en este ámbito donde se encuentran los hallazgos plásticos de Josef Albers y sus experiencias sobre La Interacción del color y que el propio artista puso en práctica en su obra pictórica para mostrar cómo las leves variaciones tonales modifican la percepción de las formas. Al igual que en las sugestivas instalaciones inmateriales de James Turrell donde la incorporación de efectos lumínicos y atmosféricos hace perder los “referentes espaciales”, llevándonos al límite de la percepción sensorial del vacío.

Little red ball nº 2 

Como en estos artistas, en la pintura de Mónica Dixon el vacío es determinante; la luz pugna por ocupar su espacio ante la contención de los límites, en obras como Beware of darkness, Geometrical Presence o Dark passage, tras unos inquietantes y oscuros primeros planos, surgen dilatadas zonas de concentración de energía. Es en este paso de la oscuridad a la luz donde se halla el acceso a algunos de los misterios que contienen sus pinturas, la frontera donde confluyen lo racional y lo emocional; es en el límite donde se encuentra el punto en el que una cosa se convierte en otra y, situarnos ante estas obras es una invitación para cruzar el umbral y habitarlas. Cuando el filósofo Martin Heidegger indica en su texto Construir, Habitar, Pensar, cómo la capacidad del ser humano para crear espacios, no solo está relacionada con la necesidad de cobijo, también con una búsqueda interior, un autoconocimiento que permite discernir los interrogantes sobre la existencia, el filósofo se refiere a la dimensión mental del habitar, el espacio tiene capacidad de influir en nuestro pensamiento y en nuestro ser, porque “somos el espacio que habitamos”. De este modo, el vacío ha pasado de ser una categoría ajena a los seres humanos, a estar intrínsecamente ligada a nosotros; a nuestra conciencia y sensibilidad.

In a silent way nº2

Cada obra es un nuevo reto para la artista y su materialización un proceso de introspección y germinación fruto de la tranquilidad del estudio, es ahí donde lo intelectual y emocional se unen en la configuración de su pintura, encuentra en la música de jazz, que siempre la acompaña, una fiel colaborada y Miles Davis participa silenciosamente (In a silent way) en este ambiente propiciatorio y generador de belleza y en el que toma sentido la vida. Little red ball, o Little red ball 2, resumen la esencia del pensamiento y del quehacer de Mónica Dixon, la concentración de luz sobre la esfera, posee una gran carga simbólica, capaz de aunar argumentos racionales sobre su presencia física, con otros de índole antropológica, incluso místicos. Únicamente desde la creación plástica existen estos lugares donde se funden experiencias materiales y mentales, donde la observación objetiva se alía con la libre imaginación y donde la pintura se concibe, al igual que en la obra de músicos y poetas, pasando por alto la realidad para poder acceder a la esencia de las cosas, los paisajes de interior de Espacios detenidos son la confirmación de cómo “poéticamente habita el hombre» (Título de una conferencia impartida por Martín Heidegger extraído de un fragmento poético de Hölderlin).

PRENSA:

LNE - 15 diciembre 2020












LNE - 11 febrero 2021