domingo, 14 de marzo de 2021

ESPACIOS DETENIDOS

 A propósito de mi exposición 'Espacios detenidos' en la galería Guillermina Caicoya de Oviedo dentro del Proyecto 'EXPONENTE' - Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, entre diciembre de 2020 y febrero de 2021

TEXTO DE LA EXPOSICIÓN 

«Espacios detenidos», Mónica Dixon

 Por Santiago Martínez -Diciembre, 2020

 Existe en la pintura de Mónica Dixon una voluntad de describir la realidad con precisión, en ella la luz y el espacio -escenario donde todo acontece- son protagonistas. Sin abandonar sus pinturas de solitarias casas inmersas en amplios horizontes, evocadores del paisaje estadounidense, su tierra de origen; nos traslada ahora a un mundo de interior matizado por fuertes contrastes lumínicos y en el que irrumpe, tímidamente, alguna nota de color. Desde siempre ha adaptado la luz a un lenguaje plástico muy personal, captando su claridad y nitidez exterior o, como ocurre ahora, desencadenando sensaciones y pensamientos profundos mediante el diálogo con las sombras. Su pintura se debate entre un mundo construido a partir del racionalismo geométrico y una pérdida de definición que nos lleva hasta el límite de la abstracción. Así lo advertimos en Somewhere…Nowhere de 2017, su anterior exposición en la galería Guillermina Caicoya; algunas de las obras allí expuestas anunciaban esta deriva hacia paisajes de interior, Exit, Scape o Nowhere contienen en sus títulos alusiones directas al despojamiento de identidad, zonas de tránsito, asépticas y despersonalizadas, ligadas al pensamiento del antropólogo Marc Augé y los no-lugares. Fueron estas obras las que llamaron la atención del crítico Rubén Suárez: “bellísimas pinturas, y con aura, estas arquitecturas de interior mágicamente orquestadas de luz y de sombra”; augurando un desarrollo posterior, como así ha ocurrido.

A Quiet Thing 
Advertimos ahora una profundización en esos interiores que, ajenos a la presencia humana -solo tangible en el hecho constructivo, en sus paredes y vanos- son generadores de espacios para la luz. Estamos ante una obra introspectiva y magnética, lejanamente ligada a la quietud atemporal de los presupuestos metafísicos de Giorgio Morandi y, más aún, de Giorgio De Chirico, aquel soñador de nuevos escenarios y otras realidades. En la propuesta actual de nuestra artista, se encuentra una arquitectura entendida más como recurso que como tema, como pretexto para indagar en aspectos de la creación de índole reflexivo y conceptual, también emocional. Su manera de concebir la luz es contundente y veraz, procede de una observación puntual en algún entorno indeterminado, con efectos filtrados desde puertas, ventanas y rendijas, o recreada y diseccionada en el estudio, simulando o favoreciendo nuevos hallazgos lumínicos, analizando su ductilidad o su rotunda fisicidad. Así lo advertimos en obras como Out there II o Empty walls, con una planimetría perfecta en la que la perspectiva asume un papel clave en la configuración de las superficies pictóricas y la claridad acentúa volúmenes, planos y aristas, potenciando una desnuda geometría de carácter minimalista.

Empty walls

En Espacios detenidos las obras desencadenan emociones, los efectos espaciales y lumínicos despiertan un sinfín de sensaciones provocadas desde la pulsión de sus sombras, esas presencias tangibles y necesarias que enlazan con una tradición oriental que las venera, como así recoge El elogio de la sombra de Junichirô Tanizaki: “creo que lo bello no es una sustancia en sí, sino tan solo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias” y, ciertamente, es en esa riqueza de matices provocada por las sombras donde se encuentra otra de las aportaciones plásticas de su pintura, desde la oscuridad absoluta hasta la luz plena, desde la opacidad hasta la transparencia, potenciadas, contenidas o atenuadas, las sombras ocupan un lugar privilegiado, sin ellas, la armonía perdería su sentido y se apagaría su bello influjo sobre el color. En esta línea, resulta interesante la irrupción de algunos registros cromáticos entre el rojo y el verde en A Quiet Thing, Red & Green o Room 3 que, afectados lumínicamente, muestran sutiles matices que parecen desvanecerse en la suave bruma que los envuelve. Los planos de color, y la propia concepción del espacio/caja donde se desencadenan estas armonías, provocan flujos formales y cromáticos similares a composiciones musicales que dependen de los tonos, su localización y su espaciamiento; es en este ámbito donde se encuentran los hallazgos plásticos de Josef Albers y sus experiencias sobre La Interacción del color y que el propio artista puso en práctica en su obra pictórica para mostrar cómo las leves variaciones tonales modifican la percepción de las formas. Al igual que en las sugestivas instalaciones inmateriales de James Turrell donde la incorporación de efectos lumínicos y atmosféricos hace perder los “referentes espaciales”, llevándonos al límite de la percepción sensorial del vacío.

Little red ball nº 2 

Como en estos artistas, en la pintura de Mónica Dixon el vacío es determinante; la luz pugna por ocupar su espacio ante la contención de los límites, en obras como Beware of darkness, Geometrical Presence o Dark passage, tras unos inquietantes y oscuros primeros planos, surgen dilatadas zonas de concentración de energía. Es en este paso de la oscuridad a la luz donde se halla el acceso a algunos de los misterios que contienen sus pinturas, la frontera donde confluyen lo racional y lo emocional; es en el límite donde se encuentra el punto en el que una cosa se convierte en otra y, situarnos ante estas obras es una invitación para cruzar el umbral y habitarlas. Cuando el filósofo Martin Heidegger indica en su texto Construir, Habitar, Pensar, cómo la capacidad del ser humano para crear espacios, no solo está relacionada con la necesidad de cobijo, también con una búsqueda interior, un autoconocimiento que permite discernir los interrogantes sobre la existencia, el filósofo se refiere a la dimensión mental del habitar, el espacio tiene capacidad de influir en nuestro pensamiento y en nuestro ser, porque “somos el espacio que habitamos”. De este modo, el vacío ha pasado de ser una categoría ajena a los seres humanos, a estar intrínsecamente ligada a nosotros; a nuestra conciencia y sensibilidad.

In a silent way nº2

Cada obra es un nuevo reto para la artista y su materialización un proceso de introspección y germinación fruto de la tranquilidad del estudio, es ahí donde lo intelectual y emocional se unen en la configuración de su pintura, encuentra en la música de jazz, que siempre la acompaña, una fiel colaborada y Miles Davis participa silenciosamente (In a silent way) en este ambiente propiciatorio y generador de belleza y en el que toma sentido la vida. Little red ball, o Little red ball 2, resumen la esencia del pensamiento y del quehacer de Mónica Dixon, la concentración de luz sobre la esfera, posee una gran carga simbólica, capaz de aunar argumentos racionales sobre su presencia física, con otros de índole antropológica, incluso místicos. Únicamente desde la creación plástica existen estos lugares donde se funden experiencias materiales y mentales, donde la observación objetiva se alía con la libre imaginación y donde la pintura se concibe, al igual que en la obra de músicos y poetas, pasando por alto la realidad para poder acceder a la esencia de las cosas, los paisajes de interior de Espacios detenidos son la confirmación de cómo “poéticamente habita el hombre» (Título de una conferencia impartida por Martín Heidegger extraído de un fragmento poético de Hölderlin).

PRENSA:

LNE - 15 diciembre 2020












LNE - 11 febrero 2021

























domingo, 4 de octubre de 2020

EN EL UMBRAL / HACIA LA LUZ - Sala Borrón (Oviedo)

A propósito de la exposición 'En el umbral / hacia la luz, en la sala Borrón de Oviedo en los meses de septiembre y octubre de 2020.

A continuación el texto para el catálogo de la exposición


EN EL UMBRAL

Pintora figurativa, Mónica Dixon lleva años moviéndose en el umbral de la abstracción, sin franquearlo. Comenzó pintando como Van Gogh botas y zapatos como registro del “acontecer en el mundo” -según pensaba Martin Heidegger que debía ser el origen de la obra de arte- para después pasar de los pies a la cabeza y hacer una pintura cada vez más reflexiva e intencionada, menos apegada a lo real. 

Su obra se divide desde entonces en dos series mayores, según vaya dirigida la mirada. Cuando lo hace al exterior, a los paisajes, la incidencia en los amplios espacios abiertos, retratados con elegante exactitud, hace que inevitablemente se mencione a su compatriota Edward Hopper y su poética de la soledad. Es pura convención, porque también recuerda a los paisajes del ruso Aleksandr Deineka y a los de Georgia O'Keeffe, Andrew Wyeth o de cualquiera que haya pintado las grandes extensiones norteamericanas, en su inconmensurable inmensidad. 

Nacida en Nueva Jersey (EEUU) en 1971, y licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Rutgers, Mónica Dixon Gutiérrez de Terán es norteamericana de nacimiento y educación por parte de padre, pero asturiana por parte de madre. Vive en Oviedo y desde Asturias ha desarrollado la mayor parte de su carrera artística, iniciada con una primera exposición individual en la Casa de Cultura de Salas en 1994, al tiempo que exponía en algunas colectivas en Filadelfia, donde había completado estudios en la Fleischer School of Art. 

Pero su vivencia es la del infinito. Como bien señaló Juan Carlos Gea en la introducción a una de las exposiciones de Mónica, sus casas solitarias, en mitad de paisajes de la Norteamérica rural, “parecen resaltar lo que las construcciones humanas tienen de precario bajo la perdurable majestad del espacio y el cielo”. La aproximación a lo sublime siempre deja la sensación de que hay algo más, una cierta conexión con lo trascendental, y quizá es por eso que en obras más recientes esas arquitecturas aparecen incluso flotando en el aire, como arrastradas por un inesperado huracán, en toda su ligereza y fragilidad. 

Sólo en ese sentido se podría decir que su pintura es metafísica, es decir, que va más allá de la física, algo que seguramente no pretende. Se aprecia sobre todo en su otra mirada, la que se dirige al interior, que no es sólo de las casas. Ahí también ha evolucionado: en un primer momento, Dixon mostraba cierta preocupación realista por el detalle, por las puertas, las contraventanas, los aparadores en mitad del pasillo, los huecos de escalera, las habitaciones vacías, el suelo de damero, entre paredes blancas que ya no daban cobijo a nadie y dejaban una sensación fría, desolada. 


La representación era fiel, sólo a veces perturbada por un efecto vorticista que la mantiene en esa misma tradición anglosajona. Pero pronto empezó a hacer una pintura más introspectiva y dedicar mayor atención a los efectos luminosos, a esa luz frontal que molesta a los ojos por un ventanal al fondo, o a ese rayo solar que penetra de soslayo y rebota en el tabique. Como en tantas ocasiones, lo concreto va llevando a lo abstracto, y lo material a lo inmaterial, y la representación va dejando paso a algo más etéreo y menos aprehensible.

HACIA LA LUZ

De su fijación por la luz surge la obra de interior más reciente, iniciada en 2015, en la que ha ido despojando el espacio pictórico de todo aquello que percibía como anecdótico, que según sus propias palabras la distraía de lo que en realidad quería mostrar: el espacio en sí mismo, la soledad esencial del escenario, la luz que lo revela. Una pintura que hable tanto de presencias como de ausencias, que haga dialogar la luz natural y la artificial y rellene huecos con la sola vibración de la atmósfera.

En esa búsqueda se une insospechadamente al artista más conocido del movimiento Light and Space, el norteamericano James Turrell, quien con sus piezas de luz proyectada, sobre todo las Shallow Space Constructions y sus Wedgeworks, desafía la sensación de profundidad y genera la ilusión de paredes y barreras, o que en sus Skyspaces deja penetrar la luz del cielo para que el visitante entable una conversación con el cosmos. 

Claro que Mónica Dixon lo hace a través de la pintura, en blanco y negro y en un espacio tan delimitado como es el del cuadro. Sin salirse del lienzo crea parecida ilusión de profundidad, y jugando con las luces y sombras, y los planos y las perspectivas, fuerza la participación del espectador en escenas mudas que se desarrollan en un cuarto por lo general oscuro y cerrado, casi ciego, con pocas posibilidades para la evasión. 

Son escenarios enigmáticos pero no opresivos y que además están pintados con extremada pulcritud, lo que le ha valido obtener numerosos premios y reconocimientos, el más reciente el del XLVIII Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo de Murcia 2020. Sus exposiciones individuales de los últimos años la han llevado a lugares tan alejados como Suecia o Singapur. 

Con el acrílico Night light obtuvo el Premio Fundación Caja Rural de Asturias en el L Certamen Nacional de Arte de Luarca 2019, motivo de la actual exposición. El cuadro resume bien esta última etapa de su trayectoria, con un motivo central que es sólo un fondo de habitación iluminado lateralmente, con un tabique en medio que corta o divide el haz de luz y genera un halo que transita hacia la oscuridad más absoluta, en una disminución casi total. 

En otras obras la luz nocturna deja paso a la luz fría de la mañana, o la sucesión de recovecos permite atisbar un posible recorrido que permitiría salir del laberinto, en el caso de que nos encontráramos allí encerrados. Son pequeñas variaciones de lo mismo en las que de vez en cuando se introducen algunas novedades, como esa presencia geométrica que podría anunciar una deriva simbólica, si fuera el caso. 

Porque Mónica Dixon es una artista un tanto hermética, que en su introversión sólo deja ver una superficie sin resquicios, en la que los demás rascamos sin estar seguros de que nos acercamos a lo que pretende. Como buena norteamericana, tenderá más al pragmatismo, o como mucho a un trascendentalismo prudente e inmanente, que conecta el alma humana a lo existente en el mundo y que en el terreno pictórico se podría traducir en tan solo dos palabras: Just it.

 

Luis Feás Costilla 
 

 La Nueva España, 3 septiembre 2020



La Nueva España, 17 septiembre 2020



miércoles, 29 de julio de 2020

XLVIII CONCURSO INTERNACIONAL DE PINTURA VILLA DE FUENTE ÁLAMO 2020



MÓNICA DIXON Y NONO GARCÍA, GANADORES DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE PINTURA VILLA DE FUENTE ÁLAMO 2020

166 obras nacionales e internacionales participan en la XLVIII edición del concurso

Los artistas Mónica Dixon y Nono García han sido nombrados ganadores del Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo 2020.

Así lo ha determinado el fallo del jurado que ha otorgado el Premio Villa de Fuente Álamo a Mónica Dixon por la obra ‘In a silent way’, y el Premio Círculo Medina a Nono García por la obra ’15 instantes’.

Con 166 obras presentadas online, incluyendo internacionales de Francia, Alemania, Holanda, Uruguay y Venezuela; la primera ronda de selección se ha realizado el día 24 de junio donde, tras una votación individual del jurado, 41 obras han sido seleccionadas, pasando a una segunda ronda realizada el 25 de junio. En esta segunda ronda, han sido 23 las obras seleccionadas que han pasado a la exposición.

La alcaldesa de Fuente Álamo, Juana María Martínez, ha señalado que «ha sido una edición muy especial, no solo por la rápida adaptación al modelo online debido a la crisis por Covid-19, sino también por la gran cantidad de obras presentadas y el elevado número de participación de mujeres».

A continuación, puede consultar los miembros del jurado:

PRESIDENTA

Juana María Martínez García 
Alcaldesa-Presidenta Ayuntamiento de Fuente Álamo de Murcia

VOCALES

José Antonio Oliver Legaz
Concejal  de Cultura Ayuntamiento de Fuente Álamo de Murcia

José Celdrán Peñalver
Director Certamen Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo

Esteban Bernal Aguirre
Pintor

Carmen Castillo Moriano
Profesora  Facultad Bellas Artes Universidad de Murcia

Alfredo Cuervo Pando
Profesor  Facultad Bellas Artes de la Universidad de Murcia

Juan José Martínez Cánovas
Artista plástico. Ganador Premio “Villa de Fuente Álamo 2019”

Relación de las 23 obras seleccionadas:

1. PEPE BAENA. LA CENA. 162X130 CM. ÓLEO/LINO
2. FERNANDO JIMENÉZ. RESILIENTE 26. 162X 140 CM. ACRÍLICO Y PAN DE COBRE
3. VERONICA BUENO. La vida aprieta pero no ahoga ¿o sí?; discusiones delirantes con Baco, Sísifo y la Divina Comedia en la Era del Absurdo.195X195CM. ACRÍLICO Y ÓLEO/LINO
4. TOMÁS MENDOZA. HORROR VACUI. 162X162CM. ÓLEO/LINO
5. JUANJO NARBÓN. EL AIRE DE VECCHIO. 97X130CM. ÓLEO/LIENZO
6. EVA MAURICIO. SORORES. 98.5X150CM. ÓLEO/TABLA RECORTADA
7. ANA DEL VALLE. LA INVITACIÓN. 146X114CM. ÓLEO/LIENZO
8. GUILLERMO SEDANO. NIEBLA. 150X150CM. ÓLEO/LINO
9. KIHONG CHUNG. DOLMEN S.21. 150X200CM. MIXTA/METACRILATO.
10. MÓNICA DIXON. IN A SILENT WAY. 150 X150 CM. ACRÍLICO/LIENZO.
11. CHARO CARRERA. LA GRAN PIPA. 146X114CM. ACRÍLICO Y BARNICES/LIENZO
12. ELISA ORTEGA. LID. 100X100 CM. MIXTA/MADERA ENTELADA.
13. ROCIO CABALLERO.( ROSLIM DEW). MAYA. 195X195CM. ÓLEO/TABLA
14. TERUHIRO ANDO. AWARE IV. 180X140CM. ACRÍLICO/LIENZO
14.BELÉN ORDOBAS. MUJER CON UNA FLOR. 162X130CM. GRAFITO Y ÓLEO/LINO.
16. CRISTÓBAL HERNÁNDEZ BARBERO. BÁLSAMO. 200X80 CM. TIERRAS, ÓXIDOS NATURALES Y PLOMO BATIDO.
17. JAVIER ERRE. CUÉNTAME COMO TE HA IDO. 162X96 CM. ÓLEO/LINO
18. ALBA CUELLAR. CUBIERTOS. 140X110 CM. ÓLEO/TELA
19. NONO GARCÍA. 15 INSTANTES. 162X97CM. ACRÍLICO /LIENZO
20. ANTONIO CARRASCO SEGURA. EMPATIZANDO. 80X100CM. ÓLEO/LIENZO
21. JAVIER FRANCO . SOBRE TODAS LAS COSAS. 150 X150 CM. ACRÍLICO/LIENZO
22. J.A.AMEZCUA. CONFINADOS. 150 X150 CM. ACRÍLICO7LIENZO
23. DAVID CALDERÓN. ESTUDIO DE PAOLOZZI II. 180X146CM. ÓLEO/LIENZO

Por mayoría del jurado y de conformidad con las bases, estas han sido las obras finalistas:

VERÓNICA BUENO. La vida aprieta pero no ahoga ¿o sí?; discusiones delirantes con Baco, Sísifo y la Divina Comedia en la Era del Absurdo.195X195CM. ACRÍLICO Y ÓLEO/LINO
GUILLERMO SEDANO. NIEBLA. 150X150CM. ÓLEO/LINO
KIHONG CHUNG. DOLMEN S.21. 150X200CM. MIXTA/METACRILATO.
MÓNICA DIXON. IN A SILENT WAY. 150 X150 CM. ACRÍLICO/LIENZO.
NONO GARCÍA. 15 INSTANTES. 162X97CM. ACRÍLICO /LIENZO

Resultando de dichas obras, los siguientes premios por mayoría:

PREMIO VILLA DE FUENTE ÁLAMO, otorgado a  Dª Mónica Dixon, por la obra “IN A SILENT WAY”

PREMIO CIRCULO MEDINA, otorgado a D. Antonio García Sánchez, Nono García, por la obra “15 INSTANTES”

Acta del Jurado

PRENSA

DECONCURSOS

MURCIA.COM

PINTURAES

LA OPINIÓN DE MURCIA

LA VERDAD DE MURCIA

CADENA SER

LA VERDAD

LA OPINIÓN

MURCIAINSPIRA.ES


DERIVAS DE LA IMAGINACIÓN [ OTRAS VISIONES DE LA GEOMETRÍA]



DERIVAS DE LA IMAGINACIÓN [OTRAS VISIONES DE LA GEOMETRÍA]

 

Los grandes artistas, cuyas imágenes han sido conservadas en los gabinetes de los museos, han sido aquellos que han establecido una conexión particular, una relación distinta con el tiempo en que vivieron. En tanto este, nuestro tiempo, queda colapsado por la vana profusión de las imágenes que los artistas parecen apartar para concentrarse parsimoniosos en la tarea. Crear supone referir el tiempo, ejercer una conciencia activa de la trascendencia. Un ensanchamiento de la conciencia y la indagación de un mundo de nuevas significaciones capaz de explorar las posibilidades de líneas, planos o el colorido como impulsores de misteriosos campos de fuerzas desarrollados en el espacio. ¿Es la realidad lo que vemos? Ficción o realidad, en todo caso interrogan los artistas mediante un lenguaje que no cesa de ser una presencia, invocando los signos llegamos a su contemplación. Deriva de la imaginación, desde otras visiones de la creación geométrica se plantea un arte esquivo a las jerarquías visuales, arte de las sugerencias y la intensidad, mediante el ejercicio de lo simbólico que, como enseñara Warburg, antes que elevar las certezas, es capaz de convertir la creación en un espacio extenso de preguntas, un álbum y territorio de hermosa extrañeza.

Ahondando el espacio, los artistas reunidos en esta exposición parecen proponer que la mirada y el contemplador hagan su trabajo, al cabo un cuadro sería una cámara de resonancia, una secreta energía poblada por interrogaciones, tal pensamientos arborescentes, recordando a Robert Desnos, a la par que el artista espera otra imaginación reclame las imágenes, el despliegue de las ideas, la ampliación de las preguntas. En su avance en la penumbra, en su tentativa multidireccional, queda el camino poblado por rescoldos, tal un interregno aesthetico, sensación y percepción, sin descartar el ofrecimiento de la trascendencia ante la constitución de ese nuevo mundo, que es dado al contemplador a compartir. Alegóricos, ensimismados en el misterio y extrañamiento tal el ejercicio gozoso de una poética alteridad, su exploración acaba refiriendo los propios límites de la percepción, elevando sin reparo el juego de las ilusiones como una exigencia de la energía motora de la creación. Geometría convertida en energía, nuevas imágenes que parecen creadas tras la eliminación de otras preexistentes en el mundo de lo real, subrayando la incapacidad de las teorías para explicar el cotidiano devenir pues es la forma de acceder a lo complejo. Pintura en deriva, en trance de ser revelada pero que no desdeña el aire hermético, algo que no estuviera al alcance de la visión mas encontrado su quehacer con lo desconocido misterioso, crecido como una epifanía, tentando revelar formas que vagaron por el mundo, surgiendo nuevas otras, recordando aquellos acordes potentes y extraños habitados por quien los contempla, devenido el contemplador en conciencia resonante del artista. Otras visiones del orden y de la geometría.

 

ALFONSO DE LA TORRE

COMISARIO DE LA EXPOSICIÓN

GALERÍA ODALYS, MADRID-CARACAS

c/ Orfila, 5-28010-MADRID

www.odalys.com

4 Julio-26 Septiembre 2020

 

COMISARIO: ALFONSO DE LA TORRE

Pablo ARMESTO

Waldo BALART

Alberto BAÑUELOS

Arturo BERNED

Rosa BRUN

Alexander CALDER

Sergio de CAMARGO

Martín CHIRINO

Alejandro CORUJEIRA

Carlos CRUZ DIEZ

José María CRUZ NOVILLO

Mónica DIXON

Carlos EVANGELISTA

Robert FERRER

Sabine FINKENAUER

Emilio GAÑÁN

Tomás GARCÍA ASENSIO

Gego

Julián GIL

Albert GLEIZES

Milos JONIC

Gerd LEUFERT

David MAGÁN

Jesús MATHEUS

Francisco SEBASTIÁN NICOLAU

Beatriz OLANO

Alejandro OTERO

Carmen OTERO

Mercedes PARDO

Arnaldo POMODORO

Javier RIERA

Antonio ROJAS

Gerardo RUEDA

Iñaqui RUIZ DE EGUINO

Francisco SALAZAR

Pedro SANDOVAL

Jesús Rafael SOTO

Nicolas SCHOFFER

Santiago SERRANO

Francisco SOBRINO

Víctor VASARELY

Javier VICTORERO

José María YTURRALDE

PRENSA

El Nacional


sábado, 27 de junio de 2020

La obra de arte como viaje interior



La obra de arte como viaje interior

Conocí a Juan José Aquerreta como profesor de pintura en la Escuela de Arte de Pamplona, su carácter introvertido y esquivo, podría haber sido incompatible con el mío, sin embargo el entendimiento fue absoluto, sus conocimientos sobre arte y sensibilidad extrema me atraparon. Su naturaleza tranquila y sosegada, desde siempre, se han visto reflejadas en su obra pictórica, paisajes y bodegones son un deleite para la vista, pero sobre todo, un estímulo interior. El cuadro que muestro del artista lleva su inconfundible impronta, un óleo tenue, que suaviza la viveza y brillo del pigmento confiriéndole una presencia atemporal de icono antiguo o retrato de Fayum. Tras Aquerreta hay una larga tradición pictórica que llega hasta hoy partiendo de los maestros del Trecento Quattrocento italianos, desde Cimabue y Piero della Francesca hasta llegar a la pintura metafísica de Giorgio Morandi. Esta imagen retrotrae a un momento concreto de la vida, una época en la que todo estaba por hacerse. Rostro detenido en el tiempo que, más allá de ser un espejo, representa el carácter perenne del arte, su pervivencia frente a lo efímero de la existencia humana. Mientras que en El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, la pintura del rostro del protagonista envejece para que su belleza carnal no desvanezca, en el cuadro de Aquerreta la imagen documenta nuestro destino irremediable.
Coleccionar arte es una vocación cargada de misterio, el interés y la necesidad de sentirse acompañado por una obra se convierten en una atracción emocional e intelectual que alimenta, son nutrientes que proceden del saber hacer y de las reflexiones de su creador. He descubierto en el arte esa capacidad de evasión, de distanciamiento de la realidad, que permite ver el mundo desde otra perspectiva. Y ahora, desde este encierro obligado, más que nunca, advierto el auxilio que es para la supervivencia. “Y vine volando” es una secuencia de la película Mar Adentro de Alejandro Amenabar, muestra cómo la imaginación puede llegar a ser más poderosa que cualquier limitación. Una ventana abierta al deseo de libertad que, como metáfora visual, desencadena una fuerza vivificadora en el espectador que la contempla.
Una frágil línea divisoria separa realidad e irrealidad en el mundo de las artes, como una puerta abierta a nuevos horizontes, cruzar su umbral es dar “rienda suelta” a la imaginación, propiciar ese viaje deseado y descubridor de mundos interiores que, sólo desde las artes plásticas, son posibles. No es extraño que en este rincón, junto al retrato de Juanjo Aquerreta, conviva una obra de Mónica Dixon con otra de Leo Wellmar, ambas representan, a través de un cierto encantamiento, lugares para perderse (o encontrarse). “Riverview”  de Mónica Dixon, es una casa solitaria en algún lugar indefinido, de un azul que se ha apoderado del color del cielo y que, tras una sólida apariencia de refugio necesario, transmite cierta inquietud por su yermo e impreciso emplazamiento. Al virtuosismo técnico y rigor formal de la artista, basado en leyes de medida, escala, simetría y orden, se suma una especial forma de disponer una luz que lo impregna y armoniza todo y que encuentra un claro paralelismo en la obra de Leo Wellmar. “Close I”, cuadro de pequeño formato que sorprende por su espacialidad, la riqueza de recursos formales de la artista ha ido derivando hacia una pintura de lo trascendente ligada a la filosofía oriental. Un gélido paisaje blanco, de vegetación perenne habla del orden y de los ciclos de la naturaleza. La elección de un punto de vista muy bajo propicia un paisaje estratigráfico en el que la línea del horizonte se aleja concediendo el máximo protagonismo a un primer plano nevado, anunciador de fertilidad y regeneración. Wellmar se mueve entre la recreación idílica de un lugar en el que respirar hondamente, y un cierto nihilismo y distanciamiento ante una naturaleza imposible de alcanzar, ubicándonos en los límites entre lo figurativo y lo abstracto, entre el ser y la nada.
Ante este tipo de obras surge el interrogante de si el arte es recreación de la realidad o es la realidad misma, una realidad nueva y alternativa surgida desde la absoluta libertad. La creación plástica es un bálsamo reparador, un cicatrizante natural para la mente y para el alma. Estas pinturas son mucho más que una propuesta estética, son una alternativa frente a la dureza de la vida. Jezabel Rodríguez es otra pintora próxima a estos presupuestos, sus “naturalezas muertas” contradicen tal calificativo, pues son emanadoras de una luz vivificante. La tabla que conservo (imagen 4) profundiza en la esencia de las cosas, objetos cotidianos que, de alguna manera, son una prolongación de ella misma y que conecta sin fisuras con el observador. Nos traslada a un remanso de paz, de cierta austeridad cartujana, una pintura para la contemplación y el ensimismamiento, con el silencio necesario para todo viaje iniciático. No es extraño que en el catálogo de presentación de su exposición en As Quintas, A Caridad, recurriera a la sencillez del poeta japonés Masaoka ShikiPrimavera en el hogar/No hay nada/Y sin embargo hay de todo.
Jezabel Rodríguez nos lleva a través de la valoración de las cosas sencillas de la vida a entender cómo lo importante está en la esencia y, desde esa esencialidad, desde esa resonancia interior, el arte refuerza la necesidad de dar un sentido espiritual a la existencia.
Esa capacidad de transfigurar la realidad a otra dimensión, a la dimensión de las artes plásticas, se siente ante la pintura de Lisardo“Despedida”, es una imagen callada, una mirada que se vuelve hacia el interior, un vaciamiento absoluto de apariencias y un proceso detenido en el momento donde el pigmento ha quedado contenido tras el cristal. Una obra que no procede del mundo objetivo, tampoco de la pura subjetividad, sino de la relación íntima entre el creador y sus mundos. En la más reciente exposición del artista, Confinado/ Y aun así/ Ahora mañana, se advierte cómo entre sus propósitos está el hacer visible lo invisible, poder ver cosas que sólo son conocidas desde la mente, porque el fin del arte no es describir, es advertir que el auténtico valor reside en la capacidad para contrarrestar pensamientos y emociones negativas, para crear orden en el caos y aportar solidez en un mundo de cambios impredecibles pero, sobre todo, como afirmaba también Agnes Martin: “el valor de la pintura se encuentra en quien la contempla porque, cuando descubrimos sus valores profundos y trascendentes, realmente, nos estamos descubriendo nosotros mismos”.

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte

Arte para la solidaridad



Arte para la solidaridad

20 febrero, 2020

Si existe un mundo en el que podamos avistar alguna esperanza de solidaridad, ese es el del Arte. La plástica contemporánea siempre ha sido partícipe de las causas que ha considerado justas, crítica con la desigualdad y con la intolerancia, ha estado inmersa en manifiestos y proclamas que abanderan derechos para la ciudadanía; de ahí esta empatía entre el acto solidario promovido desde Médicos del Mundo y el ámbito de la práctica artística. Nadie mejor que una persona inmersa en estos mundos del arte para mostrar receptibilidad hacia un acto comprometido con las causas humanitarias.
Es necesario que existan exposiciones colectivas como ésta, testifican cómo, desde la pluralidad de lenguajes, nacen proyectos solidarios que trascienden más allá de los intereses individuales, propiciando sinergias y desencadenando complicidades que se expanden entre nosotros, haciéndonos partícipes del compromiso con el respeto y la tolerancia. Esta muestra no sólo es un acto de generosidad de las personas que colaboran, es una ocasión única para reflexionar y advertir del gran potencial transformador que poseemos.
Cada obra, desde su singularidad técnica, formal y conceptual, es un pedazo de solidaridad, es energía en estado puro que procede de la vitalidad con la que cada artista impregna su trabajo. Imaginemos a estos artistas en el ensimismamiento propiciado por el acto de crear, en esa soledad buscada en su estudio o taller, en pleno proceso de gestación de la obra que ahora tenemos ante nuestros ojos; desde esa introspección necesaria y desde esa verdad plástica que cada cual abandera, nos ofrecen la oportunidad de contribuir en la construcción de un proyecto común. En este sentido, la creación, es doblemente generosa, dar “una parte de tu arte” es entregar una parte de uno mismo y, adquirirla, multiplica su valor y significado, ayudando a convertir la realidad en otra, como una suerte de bálsamo reparador.
Admiro la iniciativa de Médicos del Mundo y la de cada una de las personas que colabora en este proyecto, en él subyace la importancia de la solidaridad, clave en el aprendizaje individual y en el crecimiento humano, un modelo que nos educa en la necesidad de contribuir y continuar apoyando proyectos como éste, comprometiéndonos en la construcción de un mundo más igualitario y más libre. Como docente y coordinador de proyectos artísticos, siempre he creído en la importancia de priorizar actividades que apuesten por sus aportaciones plásticas pero, sobre todo, contribuyan a la formación cultural y social de las personas, proyectos que no sean únicamente estímulo para la vista y para el momento, sino que, a través de las reflexiones que desprenden, motiven la mente y “nuestro interior”, contribuyendo a nuestro enriquecimiento y mejora como seres humanos.
La Educación es clave para la convivencia, y el arte es una de sus herramientas más afín. Al margen del apoyo material que se pueda obtener con esta muestra, es fundamental el poso formativo que contiene. Afirma Martha Nussbaum que la educación es baluarte de nuestra existencia y la formación en humanidades imprescindible para configurar un mundo más justo. “Creo que el ingrediente más importante para la salud de la democracia es la educación de la ciudadanía”, dice la filósofa estadounidense. Por ello, más allá del objetivo económico, está la lección de humanidad que nos aporta, subrayando cómo la riqueza y pluralidad de estilos que la conforman son reflejo de la diversidad social, racial y cultural que configura el mundo que nos rodea; la armonía de distintos lenguajes plásticos ejemplifica cómo, desde el respeto y la convivencia, podemos responder a necesidades universales, contribuyendo a un mundo en el que los más desfavorecidos son considerados y respetados.
Las artes plásticas son nutrientes necesarios para la existencia y siempre están al lado de los que lo necesitan.
«Arte para la solidaridad»
Exposición Colectiva organizada por Médicos del Mundo
Edificio de Trascorrales, Oviedo
Hasta el 28 de febrero de 2020

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
Texto  publicado en el Catálogo Artistas por Médicos del Mundo y en La Nueva España del 24 de febrero de 2020 ]
 La Escena 'Arte para la solidaridad'

jueves, 9 de enero de 2020

Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana


«Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana»
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16 diciembre, 2019


Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana es la octava propuesta expositiva del espacio 451 desde su apertura hace ahora un año. Para esta exposición colectiva, el historiador del arte y comisario Santiago Martínez hace una selección de catorce artistas que viven y trabajan en Asturias y cuya obra gira en torno al realismo.
Los 14 artistas que forman la muestra son Valle Baranda, Agustín Bayón, Breza Cecchini, Mónica Dixon, Miguel Galano, Isabel Gil, Ricardo Mojardín, Natalia Pastor, Carlos Pérez, Gema Ramos, Jaime Rodríguez, Jezabel Rodríguez, Luís Rodríguez-Vigil y Carlos Sierra.
Paul Klee afirma que el arte no reproduce lo visible, hace visible, ratificando cómo tras la apariencia de las formas existen verdades universales, siendo el mundo de la creación plástica una de las vías para alcanzarlas. Esa frase contiene, también, una reflexión sobre “el hecho artístico”, su fisicidad, sobre aquello que es objeto de percepción sensible y que va más allá de las cualidades materiales que lo conforman, particularidades siempre supeditadas a aspectos inmateriales encarnados en ella.
Las obras expuestas en Realismos subrayan la pluralidad de lenguajes plásticos ligados a la figuración que conviven con nosotros, delata cómo las formas, dibujadas, grabadas, fotografiadas o pintadas, desde su poderosa apariencia, preludian mundos esenciales latentes. Hay claves por descifrar transferidas mágicamente a las obras en su proceso de gestación, el aura que desprenden nos atrae. Son obras que reflejan inquietudes, vivencias y convicciones profundas que, por empatía, se hacen extensibles al resto del mundo.
Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana ofrece una panorámica de la creación actual, evidencia la calidad y la generosidad que, desde siempre, caracteriza a nuestros artistas, pero también su riesgo y compromiso. Hay que agradecer a estos catorce artistas su implicación en el proyecto, con ellos podemos seguir creyendo que el arte supera barreras y limitaciones, y, desde su propia libertad, puede ayudarnos a sobrevivir.
Vivimos una realidad amenazada por infinitas realidades, y las artes plásticas están en el lugar donde germinan dichas amenazas. El arte no está determinado únicamente por su apariencia, sino por los múltiples significados que contiene, la expresión embodied meaning –significado encarnado– implica que el aspecto de las cosas es irrenunciable en la creación plástica y, como afirma Martin Seel, “el aparecer”, la presencia física, permite experimentar otras realidades estéticas. Que las obras se presenten ante nuestros ojos suscita reacciones y favorece que el arte sea el medio más apropiado para experimentar el mundo.
 Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana
Espacio 451. calle Mon 26, Oviedo
Del 13 de diciembre de 2019 al 2 de febrero de 2020
Inauguración: Viernes 13 de diciembre a las 20:00 horas
Santiago Martínez, comisario de la exposición

XL Premio Gredos de Pintura



Monica Dixon, Mención de Honor en XL Premio Gredos de Pintura



Mercedes Humedas Pares recibió su galardón en el palacio de Arenas de San Pedro durante el transcurso de una gala en la que también se premió con el accésit Valle del Tiétar a Pascual Gimeno Montalar


Mercedes Humedas Pares, con la obra titulada ‘Tiempo de sueños’ recibió este jueves el Premio Gredos de Pintura que convoca el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro con la colaboración de la Diputación de Ávila y que tiene una dotación económica de 6.000 euros. Fue durante el transcurso de la XL gala de estos premios celebrada en la sala de Goya del Real Palacio del Infante don Luis de Borbón, presidida por el alcalde, Juan Carlos Sánchez Mesón, que estuvo acompañado por el diputado provincial responsable de Cultura, Eduardo Duque, y por miembros de la Corporación municipal.
A la entrega de este Premio Gredos se sumó la del accésit motivo Valle del Tiétar, dotado con un premio de 1.200 euros, que con la obra ‘Gredos desde La Parra’, recayó en Pascual Gimeno Montalar.
Esta edición también se reconocieron tres obras con mención de honor, dos presentadas al Premio Gredos de Pintura que son ‘El desayuno’ de Alejandro Galán Vázquez, y ‘No easy out’ de Mónica Dixon, y una presentada al accésit Valle del Tiétar bajo el título ‘Hacia el castillo de La Adrada’ de Rafael García Barderas. Las obras seleccionadas para este XL Premio Gredos de Pintura están expuestas desde este viernes y hasta el próximo 3 de noviembre en el Real Palacio del Infante don Luis de Borbón de Arenas, de martes a domingo en horario de 12,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00 horas.