lunes, 29 de abril de 2019

Lugares comunes, Galería de Arte Ángel Almeida (Zamora)



La pintora Mónica Dixon inaugura en la galería de arte Espacio 36-Ángel Almeida su muestra "Lugares comunes", que estará abierta al público hasta el próximo seis de abril. Como toda la obra de la artista, en la muestra puede apreciarse su interés por la luz.

Mónica Dixon inaugura exposición en la galería Espacio 36

Me gusta estar en el límite entre la figuración y la abstracción

La pintora Mónica Dixon expone estos días sus últimas creaciones en la galería de arte Espacio 36- Ángel Almeida.
–La muestra parece que la componen obras de dos autores.
–Tengo estas dos vertientes en mi obra que aparentemente son opuestas, pero tienen en común el espacio, la luz, la soledad y el silencio. Son dos maneras de tratar el lugar y los no lugares. Yo intento estudiar la dicotomía. En la casa-hogar, que serían las casas solitarias el lugar familiar y común en el que todos los podemos sentir identificados. Ahora nos vamos cada vez más a un no lugar. De ahí el título de la muestra "Lugares comunes", pues el no lugar hoy en día se ha convertido en un espacio ya común en la sociedad actual. Estos no lugares son fruto de mi imaginación y de alguna manera una vuelta a mis orígenes, entre New Jersey y Asturias.
–Los cuadros de las casas aisladas tienen unos fondos muy cuidados.
–Sí, llámalo sutilidad, limpieza y que no interrumpa el silencio en el que la casa es la protagonista. Todo es muy fino y no se nota casi la pincelada de la ejecución. Es una de las marcas de mi estilo.
–En las obras del no lugar ¿por qué se mueve entre el negro y el blanco?
–Todos tienen degradado, pero exagero el negro porque va desde adentro y te lleva hacia una luz que se filtra. Estos interiores me los creo yo y a partir de unas maquetas que construyo, fotografío luego lo plasmo en el lienzo. Me gusta el contraste que le da más potencia a la obra. Me gusta estar en el límite en el límite de la figura y la abstracción, ir hacia la abstracción sin perder el toque figurativo. En estas obras desde lejos ves una cosa y si te acercas más, te das cuenta de que estás en un interior.
–¿Siempre le ha gustado este límite?
–En mi trayectoria he ido despojando los cuadros de objetos. Hace diez años las casas tenían objetos, para centrarme poco a poco en únicamente en espacio vacío. No sé dónde terminaré, pero de momento no cruzo a la abstracción.
–En la última edición de Art Madrid su serie de interiores tuvo una extraordinaria acogida.
–Tuvo muy buena acogida, pero no sé exactamente el motivo. (Risas). Quizá pueda gustar por estar en ese límite entre estilos, por la geometría y quizá también porque invite a detenerse, a reflexionar ante la falta de tiempo para sentarse a pensar y a estar con uno mismo. La gente ha dejado de buscar sus momentos de soledad para reflexionar y habría que volverlo a ellos, casi con urgencia. Esto es lo que yo tengo dentro y de alguna manera se refleja, aunque mi obra no tiene esa intención. Tú haces la obra y luego el espectador es el que se identifica con aquello que tú te identificas o no.
–Usted acude con asiduidad a ferias. Desde su punto de vista ¿está el esquema ya demasiado explotado?
–La trayectoria de un artista es una carrera de fondo que tiene temporadas muy irregulares. En los tres primeros meses del año no he parado, con presencia en dos ferias nacionales y preparando dos exposiciones, una de ellas la de Zamora. Yo voy yendo y en cuanto a las ferias de arte en mi opinión existe una burbuja. Lleva muchos años la fiebre de la ferias por todo el mundo y parece que si una galería no asiste a ferias está fuera del circuito. En mi opinión existe una saturación de ferias. Como mi pintura creo que hay que calmarse un poco, sentarse y reflexionar y mirar hacia dónde vamos en este mundo loco porque es todo es demasiado estresante. No entiendo el afán de estar presente en todas ferias. Además, los organizadores de estos eventos seleccionan a firmas y éstas eligen a los artistas que llevan. Hay que trabajar mucho para conseguir tener presencia, aunque he tenido la suerte de que mi obra interese incluso en ferias en Asia. A mayores, cuando tengo oportunidad me presento a concurso. Personalmente creo que hay que estar un poco a todas si quieres vivir de esto.Yo pinto todos los días, incluidos fines de semana, e intento mover mi obra todo lo posible.

sábado, 16 de marzo de 2019

Un lugar donde habitar - Sala de exposiciones de La Casa de Cultura de Pola de Siero



La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.


La casa del alma
La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.

27 marzo, 2019

La mayoría de las lenguas usan
el término “vivir” en el sentido de habitar.
Hacer la pregunta “¿Dónde vives?” es preguntar
en qué lugar tu existencia modela el mundo.
“El arte de habitar”, de Iván Illich

El habitante es al espacio lo que el espacio al habitante. Y, siguiendo a Bacherlad y a Pallasmaa podemos sentenciar: habito una casa y la casa habita en mí. ¿Se puede habitar sin un domicilio fijo, sin un lugar al que regresar? La existencia de cada cual cobra sentido en la intimidad de la casa que revela un mundo propio e intransferible. Un mundo que sólo se aprehende habitando. ¿Es posible esta circunstancia de anclaje existencial viviendo de un lado para otro en un tránsito continuo?
Los distintos trabajos de Esther CuestaMónica DixonIsabel GilFederico Granell y Faustino Ruíz de la Peña invitan a reflexionar acerca de la casa como espacio multisensorial. Más allá de su estructura formal y de su arquitectura, más allá de su fin utilitario, existe una fuerte vinculación entre la casa y su habitante a través de procesos mentales en los que entran en juego la memoria y los recuerdos, ya sean propios o heredados. La casa, como espacio vivido, está lleno de afectos y sensaciones. La fenomenología del habitar implica a todos nuestros sentidos. Los distintos ambientes tienen sus olores característicos y los objetos cotidianos están cargados de significados. A través de todos ellos generamos asociaciones. ¿Quién habita esas moradas o quién las habrá habitado? La dimensión temporal también está presente a través de los diferentes estratos que van sustituyendo o superponiendo sus moradores. Así, se genera toda una narrativa que tiene su fin último en la ruina, en el abandono. Y, aún deshabitada, entre la vegetación que se apodera de la arquitectura, entre las ventanas rotas y los papeles desgarrados de los paramentos, el olor a humedad y el eco del vacío, es posible percibir la carga emocional que albergaron las cuatro paredes.
¿Se puede leer una casa? Según Bachelard la casa y la habitación son “diagramas de psicología que guían a los escritores y a los poetas en el análisis de la intimidad”. También muchos artistas como Edward Hopper y Andrew Wyeth la han abordado en la pintura y nombres como Per Barclay y Louise Bourgeois en la escultura. Citarlos a todos sería poner puertas al campo porque se trata de un tema omnipresente en la Historia del Arte. Quizás la causa y el origen esté en sus raíces atávicas. Jean Frémon, en un ensayo sobre Bourgeois analiza este interés partiendo de máximas bachelardianas: “La casa es el primer escenario de la memoria. El sótano, la escalera, la habitación, el desván, el armario, la ventana son formas sobre las cuales, inconsciente y racionalmente, se modelan y se fijan nuestros deseos y nuestras obsesiones”. La casa onírica como icono arquetípico ha sido objeto de análisis para mentes como la de Carl Gustav Jung existiendo, incluso, una prueba en psicología puesta en marcha por la doctora Françoise Minkowska quien ha estudiado los dibujos de casas hechos por niños con el fin de analizar sus estados emocionales. Sin convertir al espectador en psicólogo de la casa, la muestra “Un lugar donde habitar” invita a reflexionar sobre el morar, sobre conceptos como intimidad y domesticidad, sobre la dicotomía interior-exterior y, especialmente, a tomar las siguientes palabras de Juhani Pallasmaa como punto de partida: “Las casas de los artistas son inútiles e inhabitables en un sentido práctico; no nos protegen de la tormenta ni del frío de la noche. Las casas de los artistas repasan y exploran imágenes, mitos, recuerdos, deseos y sueños de habitación. Los artistas conciben imágenes mentales de la casa donde vivimos existencialmente, proyectan la casa del alma.”
“Un lugar donde habitar”
Exposición colectiva
Casa de Cultura de Pola de Siero (c/ Alcalde Parrondo 30)
Hasta el 13 de abril


La Nueva España - 12 marzo 2019






sábado, 26 de enero de 2019

Monica Dixon - Postales desde el fin del mundo


Muelología, Retrato de los creadores asturianos 

'Postales desde el fin del mundo', por Eduardo Lagar y Muel de Dios - La Nueva España -

Contraportada del periódico 'La Nueva España' - 26 enero 2019

Muel de Dios - Muelología - Retrato de los jóvenes creadores ...

Entrevista

"1 imagen, 10 palabras"



Por Eduardo Lagar