sábado, 27 de junio de 2020

La obra de arte como viaje interior



La obra de arte como viaje interior

Conocí a Juan José Aquerreta como profesor de pintura en la Escuela de Arte de Pamplona, su carácter introvertido y esquivo, podría haber sido incompatible con el mío, sin embargo el entendimiento fue absoluto, sus conocimientos sobre arte y sensibilidad extrema me atraparon. Su naturaleza tranquila y sosegada, desde siempre, se han visto reflejadas en su obra pictórica, paisajes y bodegones son un deleite para la vista, pero sobre todo, un estímulo interior. El cuadro que muestro del artista lleva su inconfundible impronta, un óleo tenue, que suaviza la viveza y brillo del pigmento confiriéndole una presencia atemporal de icono antiguo o retrato de Fayum. Tras Aquerreta hay una larga tradición pictórica que llega hasta hoy partiendo de los maestros del Trecento Quattrocento italianos, desde Cimabue y Piero della Francesca hasta llegar a la pintura metafísica de Giorgio Morandi. Esta imagen retrotrae a un momento concreto de la vida, una época en la que todo estaba por hacerse. Rostro detenido en el tiempo que, más allá de ser un espejo, representa el carácter perenne del arte, su pervivencia frente a lo efímero de la existencia humana. Mientras que en El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, la pintura del rostro del protagonista envejece para que su belleza carnal no desvanezca, en el cuadro de Aquerreta la imagen documenta nuestro destino irremediable.
Coleccionar arte es una vocación cargada de misterio, el interés y la necesidad de sentirse acompañado por una obra se convierten en una atracción emocional e intelectual que alimenta, son nutrientes que proceden del saber hacer y de las reflexiones de su creador. He descubierto en el arte esa capacidad de evasión, de distanciamiento de la realidad, que permite ver el mundo desde otra perspectiva. Y ahora, desde este encierro obligado, más que nunca, advierto el auxilio que es para la supervivencia. “Y vine volando” es una secuencia de la película Mar Adentro de Alejandro Amenabar, muestra cómo la imaginación puede llegar a ser más poderosa que cualquier limitación. Una ventana abierta al deseo de libertad que, como metáfora visual, desencadena una fuerza vivificadora en el espectador que la contempla.
Una frágil línea divisoria separa realidad e irrealidad en el mundo de las artes, como una puerta abierta a nuevos horizontes, cruzar su umbral es dar “rienda suelta” a la imaginación, propiciar ese viaje deseado y descubridor de mundos interiores que, sólo desde las artes plásticas, son posibles. No es extraño que en este rincón, junto al retrato de Juanjo Aquerreta, conviva una obra de Mónica Dixon con otra de Leo Wellmar, ambas representan, a través de un cierto encantamiento, lugares para perderse (o encontrarse). “Riverview”  de Mónica Dixon, es una casa solitaria en algún lugar indefinido, de un azul que se ha apoderado del color del cielo y que, tras una sólida apariencia de refugio necesario, transmite cierta inquietud por su yermo e impreciso emplazamiento. Al virtuosismo técnico y rigor formal de la artista, basado en leyes de medida, escala, simetría y orden, se suma una especial forma de disponer una luz que lo impregna y armoniza todo y que encuentra un claro paralelismo en la obra de Leo Wellmar. “Close I”, cuadro de pequeño formato que sorprende por su espacialidad, la riqueza de recursos formales de la artista ha ido derivando hacia una pintura de lo trascendente ligada a la filosofía oriental. Un gélido paisaje blanco, de vegetación perenne habla del orden y de los ciclos de la naturaleza. La elección de un punto de vista muy bajo propicia un paisaje estratigráfico en el que la línea del horizonte se aleja concediendo el máximo protagonismo a un primer plano nevado, anunciador de fertilidad y regeneración. Wellmar se mueve entre la recreación idílica de un lugar en el que respirar hondamente, y un cierto nihilismo y distanciamiento ante una naturaleza imposible de alcanzar, ubicándonos en los límites entre lo figurativo y lo abstracto, entre el ser y la nada.
Ante este tipo de obras surge el interrogante de si el arte es recreación de la realidad o es la realidad misma, una realidad nueva y alternativa surgida desde la absoluta libertad. La creación plástica es un bálsamo reparador, un cicatrizante natural para la mente y para el alma. Estas pinturas son mucho más que una propuesta estética, son una alternativa frente a la dureza de la vida. Jezabel Rodríguez es otra pintora próxima a estos presupuestos, sus “naturalezas muertas” contradicen tal calificativo, pues son emanadoras de una luz vivificante. La tabla que conservo (imagen 4) profundiza en la esencia de las cosas, objetos cotidianos que, de alguna manera, son una prolongación de ella misma y que conecta sin fisuras con el observador. Nos traslada a un remanso de paz, de cierta austeridad cartujana, una pintura para la contemplación y el ensimismamiento, con el silencio necesario para todo viaje iniciático. No es extraño que en el catálogo de presentación de su exposición en As Quintas, A Caridad, recurriera a la sencillez del poeta japonés Masaoka ShikiPrimavera en el hogar/No hay nada/Y sin embargo hay de todo.
Jezabel Rodríguez nos lleva a través de la valoración de las cosas sencillas de la vida a entender cómo lo importante está en la esencia y, desde esa esencialidad, desde esa resonancia interior, el arte refuerza la necesidad de dar un sentido espiritual a la existencia.
Esa capacidad de transfigurar la realidad a otra dimensión, a la dimensión de las artes plásticas, se siente ante la pintura de Lisardo“Despedida”, es una imagen callada, una mirada que se vuelve hacia el interior, un vaciamiento absoluto de apariencias y un proceso detenido en el momento donde el pigmento ha quedado contenido tras el cristal. Una obra que no procede del mundo objetivo, tampoco de la pura subjetividad, sino de la relación íntima entre el creador y sus mundos. En la más reciente exposición del artista, Confinado/ Y aun así/ Ahora mañana, se advierte cómo entre sus propósitos está el hacer visible lo invisible, poder ver cosas que sólo son conocidas desde la mente, porque el fin del arte no es describir, es advertir que el auténtico valor reside en la capacidad para contrarrestar pensamientos y emociones negativas, para crear orden en el caos y aportar solidez en un mundo de cambios impredecibles pero, sobre todo, como afirmaba también Agnes Martin: “el valor de la pintura se encuentra en quien la contempla porque, cuando descubrimos sus valores profundos y trascendentes, realmente, nos estamos descubriendo nosotros mismos”.

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte

Arte para la solidaridad



Arte para la solidaridad

20 febrero, 2020

Si existe un mundo en el que podamos avistar alguna esperanza de solidaridad, ese es el del Arte. La plástica contemporánea siempre ha sido partícipe de las causas que ha considerado justas, crítica con la desigualdad y con la intolerancia, ha estado inmersa en manifiestos y proclamas que abanderan derechos para la ciudadanía; de ahí esta empatía entre el acto solidario promovido desde Médicos del Mundo y el ámbito de la práctica artística. Nadie mejor que una persona inmersa en estos mundos del arte para mostrar receptibilidad hacia un acto comprometido con las causas humanitarias.
Es necesario que existan exposiciones colectivas como ésta, testifican cómo, desde la pluralidad de lenguajes, nacen proyectos solidarios que trascienden más allá de los intereses individuales, propiciando sinergias y desencadenando complicidades que se expanden entre nosotros, haciéndonos partícipes del compromiso con el respeto y la tolerancia. Esta muestra no sólo es un acto de generosidad de las personas que colaboran, es una ocasión única para reflexionar y advertir del gran potencial transformador que poseemos.
Cada obra, desde su singularidad técnica, formal y conceptual, es un pedazo de solidaridad, es energía en estado puro que procede de la vitalidad con la que cada artista impregna su trabajo. Imaginemos a estos artistas en el ensimismamiento propiciado por el acto de crear, en esa soledad buscada en su estudio o taller, en pleno proceso de gestación de la obra que ahora tenemos ante nuestros ojos; desde esa introspección necesaria y desde esa verdad plástica que cada cual abandera, nos ofrecen la oportunidad de contribuir en la construcción de un proyecto común. En este sentido, la creación, es doblemente generosa, dar “una parte de tu arte” es entregar una parte de uno mismo y, adquirirla, multiplica su valor y significado, ayudando a convertir la realidad en otra, como una suerte de bálsamo reparador.
Admiro la iniciativa de Médicos del Mundo y la de cada una de las personas que colabora en este proyecto, en él subyace la importancia de la solidaridad, clave en el aprendizaje individual y en el crecimiento humano, un modelo que nos educa en la necesidad de contribuir y continuar apoyando proyectos como éste, comprometiéndonos en la construcción de un mundo más igualitario y más libre. Como docente y coordinador de proyectos artísticos, siempre he creído en la importancia de priorizar actividades que apuesten por sus aportaciones plásticas pero, sobre todo, contribuyan a la formación cultural y social de las personas, proyectos que no sean únicamente estímulo para la vista y para el momento, sino que, a través de las reflexiones que desprenden, motiven la mente y “nuestro interior”, contribuyendo a nuestro enriquecimiento y mejora como seres humanos.
La Educación es clave para la convivencia, y el arte es una de sus herramientas más afín. Al margen del apoyo material que se pueda obtener con esta muestra, es fundamental el poso formativo que contiene. Afirma Martha Nussbaum que la educación es baluarte de nuestra existencia y la formación en humanidades imprescindible para configurar un mundo más justo. “Creo que el ingrediente más importante para la salud de la democracia es la educación de la ciudadanía”, dice la filósofa estadounidense. Por ello, más allá del objetivo económico, está la lección de humanidad que nos aporta, subrayando cómo la riqueza y pluralidad de estilos que la conforman son reflejo de la diversidad social, racial y cultural que configura el mundo que nos rodea; la armonía de distintos lenguajes plásticos ejemplifica cómo, desde el respeto y la convivencia, podemos responder a necesidades universales, contribuyendo a un mundo en el que los más desfavorecidos son considerados y respetados.
Las artes plásticas son nutrientes necesarios para la existencia y siempre están al lado de los que lo necesitan.
«Arte para la solidaridad»
Exposición Colectiva organizada por Médicos del Mundo
Edificio de Trascorrales, Oviedo
Hasta el 28 de febrero de 2020

Santiago Martínez es profesor de Historia del Arte
Texto  publicado en el Catálogo Artistas por Médicos del Mundo y en La Nueva España del 24 de febrero de 2020 ]
 La Escena 'Arte para la solidaridad'

jueves, 9 de enero de 2020

Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana


«Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana»
Por

16 diciembre, 2019


Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana es la octava propuesta expositiva del espacio 451 desde su apertura hace ahora un año. Para esta exposición colectiva, el historiador del arte y comisario Santiago Martínez hace una selección de catorce artistas que viven y trabajan en Asturias y cuya obra gira en torno al realismo.
Los 14 artistas que forman la muestra son Valle Baranda, Agustín Bayón, Breza Cecchini, Mónica Dixon, Miguel Galano, Isabel Gil, Ricardo Mojardín, Natalia Pastor, Carlos Pérez, Gema Ramos, Jaime Rodríguez, Jezabel Rodríguez, Luís Rodríguez-Vigil y Carlos Sierra.
Paul Klee afirma que el arte no reproduce lo visible, hace visible, ratificando cómo tras la apariencia de las formas existen verdades universales, siendo el mundo de la creación plástica una de las vías para alcanzarlas. Esa frase contiene, también, una reflexión sobre “el hecho artístico”, su fisicidad, sobre aquello que es objeto de percepción sensible y que va más allá de las cualidades materiales que lo conforman, particularidades siempre supeditadas a aspectos inmateriales encarnados en ella.
Las obras expuestas en Realismos subrayan la pluralidad de lenguajes plásticos ligados a la figuración que conviven con nosotros, delata cómo las formas, dibujadas, grabadas, fotografiadas o pintadas, desde su poderosa apariencia, preludian mundos esenciales latentes. Hay claves por descifrar transferidas mágicamente a las obras en su proceso de gestación, el aura que desprenden nos atrae. Son obras que reflejan inquietudes, vivencias y convicciones profundas que, por empatía, se hacen extensibles al resto del mundo.
Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana ofrece una panorámica de la creación actual, evidencia la calidad y la generosidad que, desde siempre, caracteriza a nuestros artistas, pero también su riesgo y compromiso. Hay que agradecer a estos catorce artistas su implicación en el proyecto, con ellos podemos seguir creyendo que el arte supera barreras y limitaciones, y, desde su propia libertad, puede ayudarnos a sobrevivir.
Vivimos una realidad amenazada por infinitas realidades, y las artes plásticas están en el lugar donde germinan dichas amenazas. El arte no está determinado únicamente por su apariencia, sino por los múltiples significados que contiene, la expresión embodied meaning –significado encarnado– implica que el aspecto de las cosas es irrenunciable en la creación plástica y, como afirma Martin Seel, “el aparecer”, la presencia física, permite experimentar otras realidades estéticas. Que las obras se presenten ante nuestros ojos suscita reacciones y favorece que el arte sea el medio más apropiado para experimentar el mundo.
 Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana
Espacio 451. calle Mon 26, Oviedo
Del 13 de diciembre de 2019 al 2 de febrero de 2020
Inauguración: Viernes 13 de diciembre a las 20:00 horas
Santiago Martínez, comisario de la exposición

XL Premio Gredos de Pintura



Monica Dixon, Mención de Honor en XL Premio Gredos de Pintura



Mercedes Humedas Pares recibió su galardón en el palacio de Arenas de San Pedro durante el transcurso de una gala en la que también se premió con el accésit Valle del Tiétar a Pascual Gimeno Montalar


Mercedes Humedas Pares, con la obra titulada ‘Tiempo de sueños’ recibió este jueves el Premio Gredos de Pintura que convoca el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro con la colaboración de la Diputación de Ávila y que tiene una dotación económica de 6.000 euros. Fue durante el transcurso de la XL gala de estos premios celebrada en la sala de Goya del Real Palacio del Infante don Luis de Borbón, presidida por el alcalde, Juan Carlos Sánchez Mesón, que estuvo acompañado por el diputado provincial responsable de Cultura, Eduardo Duque, y por miembros de la Corporación municipal.
A la entrega de este Premio Gredos se sumó la del accésit motivo Valle del Tiétar, dotado con un premio de 1.200 euros, que con la obra ‘Gredos desde La Parra’, recayó en Pascual Gimeno Montalar.
Esta edición también se reconocieron tres obras con mención de honor, dos presentadas al Premio Gredos de Pintura que son ‘El desayuno’ de Alejandro Galán Vázquez, y ‘No easy out’ de Mónica Dixon, y una presentada al accésit Valle del Tiétar bajo el título ‘Hacia el castillo de La Adrada’ de Rafael García Barderas. Las obras seleccionadas para este XL Premio Gredos de Pintura están expuestas desde este viernes y hasta el próximo 3 de noviembre en el Real Palacio del Infante don Luis de Borbón de Arenas, de martes a domingo en horario de 12,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00 horas.




Sobre mujeres artistas




Sobre mujeres artistas

23 octubre, 2019



Desde la pluralidad de enfoques, técnicas y estilos, la exposición “Sobre mujeres artistas” se puede visitar en el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias durante el mes de octubre. Ofrece una selección de obras de algunas de las creadoras más representativas en las artes plásticas y visuales de la escena artística actual.
La muestra ha sido promovida por AFA, Asociación Feminista de Asturias “Clara Campoamor”, y se enmarca en el proyecto “Contra el canon”, iniciado hace tres años con las exposiciones individuales de Chelo Sanjurjo y Mabel Lavandera; próximamente, contará también con una retrospectiva dedicada a María Álvarez. Tres creadoras que, junto a otras 22 artistas, forman parte de esta colectiva inaugurada durante la Noche Blanca de Oviedo, el pasado 5 de octubre, y en la que Susana Villanueva, presentó “Con los pies en la tierra”, performance a partir de textos de Teresa Díaz Chicote. En la sala de exposiciones han quedado, hasta su clausura, “los restos de la acción”.
“Sobre mujeres artistas” aporta una visión bastante fiel de la creación plástica en nuestro entorno más cercano. Para conseguirlo, se ha contado con la colaboración de tres galerías asturianas que han favorecido la presencia de creadoras que habitualmente trabajan en sus espacios. Se trata de la galería Gema Llamazares de Gijón y las galerías Arancha Osoro y Guillermina Caicoya de Oviedo. La labor de mecenazgo que Natalia García Villanueva, desde su establecimiento El Ovetense, ha brindado a este proyecto, es un ejemplo de compromiso con las artes plásticas y visuales. El proyecto es fruto de la colaboración de distintas entidades y personas -sobre todo las artistas, obviamente- que, sumando calidad e ilusión, apuestan por la creación plástica contemporánea, favoreciendo que la dinámica artística en nuestra región mejore y, en esta ocasión, siga permitiendo la mejor visibilidad del arte hecho por mujeres.
La exposición se inicia con la ilustración que Mónica De Juan, artista y gestora cultural, ha realizado para la portada del libro del mismo título, y que ha servido también como imagen de esta muestra colectiva. Desde su sensibilidad y saber hacer, aporta una pieza que destaca por su carácter y singular belleza. A partir de ahí, las obras seleccionadas muestran distintos mundos de la creación plástica que, en el ámbito de la fotografía, está representada con “Chamana II”, obra de Soledad Córdoba, perteneciente a “Trilogía del alma”, su serie más reciente y reflexiva en la que profundiza en aspectos esenciales de la existencia. “Funámbulas”, es una fotografía de Natalia Pastor que pertenece a la serie Dérmicos y que, desde una perspectiva reivindicativa muy personal, plantea un encuentro, plástico y visual, entre el paisaje físico y el paisaje psicológico, producto de sentimientos encontrados de arraigo y desarraigo.
En el ámbito escultórico, la obra de María Jesús Rodríguez, en ella conviven sensibilidad y dureza, lo frágil y agreste confluyen en un lenguaje cargado de referentes etnográficos y geológicos que conectan con su propia existencia. Muy diferente en concepto, forma y acabado es la pieza en madera lacada e impresión digital de María Braña, su rigor y pulcritud evidencian un planteamiento racional que habla de cómo la creación plástica es compatible con la meticulosidad y la tecnología. La escultura “Eco versus Narciso” de Esperanza D´Ors, es una pieza cargada de connotaciones simbólicas, una relectura de los mitos clásicos afines al discurso de esta muestra.
La obra gráfica está presente en “Calaveras”, trabajo de Valle Baranda, que contiene la carga emocional necesaria para subrayar el rigor profesional de su creadora, pero también, su personalísima iconografía y sus múltiples recursos. Al igual que en “220 nubes sobre mi cabeza” de María Álvarez, el componente autorreferencial es claro y, de alguna manera, empatiza con el espectador permitiéndonos ser partícipes de estas obras. En un espacio intermedio entre la obra gráfica y la pintura al óleo se encuentra “Lecho”, poética propuesta de Marta Fermín, cuya implicación en la difusión de las artes plásticas es admirable, como lo es su indagación en las infinitas posibilidades que ofrece el soporte como matriz o como lenguaje expresivo en estado puro, recordándonos cómo la obra de arte reconforta, acoge y nutre.
Vista general de la exposición "Sobre mujeres artistas"
Teresa Patiño apuesta por una tradición textil que conoce y domina a la perfección, plantea cómo un bordado con hilo de algodón posee, como recurso plástico, infinitas posibilidades expresivas que se ven potenciadas por una aparente sencillez.
Los mundos de la pintura son hoy tan diversos, formal, conceptual y técnicamente, como lo son las variaciones estilísticas de las creadoras presentes en esta muestra. “Westville” es el título del acrílico de Mónica Dixon, fiel a un lenguaje que sabe equilibrar un detallismo realista y ensoñador, indagando en las múltiples variaciones lumínicas y en el espacio como protagonista. También la sensibilidad pictórica de Klàra Konkoly-Thege, se adivina “En el jardín”, un canto a la libertad del gesto y de la mancha conectada con un grafismo de raíz oriental y a un paisaje natural y fértil. “Jardín con huella” es la poética visual que nos ofrece Reyes Díaz, artista capaz de transformar la aparente sencillez del lugar en una experiencia única, recuerdos y deseos han quedado plasmados para siempre en su obra. Mabel Lavandera con “Los lavaderos de fluorita” manifiesta su preocupación por el entorno ambiental a través de un rigor en el dibujo y una alquimia en la técnica que la artista sabe equilibrar con el valor de lo imperfecto, de lo inacabado, ahí radica su atractivo, pero sobre todo, su coherencia.
En “Le Pont Neuf” de Chechu Álava, advertimos su inconfundible manera evanescente y ambigua, mostrando cómo en la vida, al lado de la aparente solidez de las cosas, vemos la fragilidad del ser humano. Similar sutileza advertimos en el trabajo de Jezabel Rodríguez, envolviéndonos y emocionándonos a través de esa quietud atemporal que se desprende de su obra. En “La casa blanca” Breza Cecchini mantiene la coherencia estilística que le viene caracterizando, con un grafismo expresivo y una gama cromática personalísima que siguen confirmando su profunda convicción de que el arte es uno de los mejores asideros para la supervivencia.
Las especulaciones formales y conceptuales de algunas de estas artistas les han llevado a experimentar con la materia pictórica y sus soportes, dando un nuevo sentido o una nueva orientación a sus propuestas. La obra de arte no es un ámbito definido por fronteras, no es una formula o una receta, de este modo “Blackwater river” de Carmen González profundiza en las posibilidades expresivas, visuales y táctiles, del gesto y del color, el carácter dinámico del proceso de gestación de la obra, se muestra aquí en un continuum de energía fluida que es reflejo de la propia naturaleza. En “Construcciones mentales” de Maite Centol se plantea una reflexión en torno a la forma geométrica y sus posibilidades expresivas, sin olvidar el valor de la materia prima que la configura: lápices, grafito y acrílico sobre loneta, madera y bastidor. Por su parte, Elena Rato indaga en “Planos abyectos y lo efímero” en la conjunción holística de las formas, lenguajes plásticos dispares que, en vez de combatir en la superficie del lienzo, armónicamente conviven.
Consuelo Vallina experimenta en la actualidad con nuevas vías de creación, su trabajo más reciente es la serie “Fiore di Barena”, tintas que le permiten analizar las posibilidades expresivas de la mancha, el gesto y el color. A su vez, Chelo Sanjurjo, sabe extraer del gouache y del papel infinitas variaciones y, sin renunciar a su estilo y a una temática que ha convertido en seña de identidad, continúa por nuevos ámbitos creativos, con nuevos formatos y nuevas emociones.
La presencia de una de las últimas obras de Kely en esta exposición, artista imprescindible en nuestra cultura plástica, confirma cómo el arte deja su huella en la vida y en nosotros, venciendo al tiempo y sus estragos. Es posible que, si seguimos apoyando y documentando el trabajo de las creadoras actuales, estemos contribuyendo en la construcción de una realidad plástica más auténtica y veraz, poseeremos un arte más justo, y también, una sociedad más justa.
«Sobre mujeres artistas»
Colegio de Arquitectos. Calle Marqués de Gastañaga 3, Oviedo
Hasta el 25 de Octubre de 2019
Lunes a viernes, de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas


XXIII Exposición Internacional de Pintura “Ciudad de Alcázar de San Juan"



Monica Dixon, Mención de Honor en la XXIII Exposición Internacional de Pintura “Ciudad de Alcázar de San Juan”


El Semanal de La Mancha

La Comarca de Puertollano

Alcázar de San Juan

lunes, 29 de abril de 2019

Lugares comunes, Galería de Arte Ángel Almeida (Zamora)



La pintora Mónica Dixon inaugura en la galería de arte Espacio 36-Ángel Almeida su muestra "Lugares comunes", que estará abierta al público hasta el próximo seis de abril. Como toda la obra de la artista, en la muestra puede apreciarse su interés por la luz.

Mónica Dixon inaugura exposición en la galería Espacio 36

Me gusta estar en el límite entre la figuración y la abstracción

La pintora Mónica Dixon expone estos días sus últimas creaciones en la galería de arte Espacio 36- Ángel Almeida.
–La muestra parece que la componen obras de dos autores.
–Tengo estas dos vertientes en mi obra que aparentemente son opuestas, pero tienen en común el espacio, la luz, la soledad y el silencio. Son dos maneras de tratar el lugar y los no lugares. Yo intento estudiar la dicotomía. En la casa-hogar, que serían las casas solitarias el lugar familiar y común en el que todos los podemos sentir identificados. Ahora nos vamos cada vez más a un no lugar. De ahí el título de la muestra "Lugares comunes", pues el no lugar hoy en día se ha convertido en un espacio ya común en la sociedad actual. Estos no lugares son fruto de mi imaginación y de alguna manera una vuelta a mis orígenes, entre New Jersey y Asturias.
–Los cuadros de las casas aisladas tienen unos fondos muy cuidados.
–Sí, llámalo sutilidad, limpieza y que no interrumpa el silencio en el que la casa es la protagonista. Todo es muy fino y no se nota casi la pincelada de la ejecución. Es una de las marcas de mi estilo.
–En las obras del no lugar ¿por qué se mueve entre el negro y el blanco?
–Todos tienen degradado, pero exagero el negro porque va desde adentro y te lleva hacia una luz que se filtra. Estos interiores me los creo yo y a partir de unas maquetas que construyo, fotografío luego lo plasmo en el lienzo. Me gusta el contraste que le da más potencia a la obra. Me gusta estar en el límite en el límite de la figura y la abstracción, ir hacia la abstracción sin perder el toque figurativo. En estas obras desde lejos ves una cosa y si te acercas más, te das cuenta de que estás en un interior.
–¿Siempre le ha gustado este límite?
–En mi trayectoria he ido despojando los cuadros de objetos. Hace diez años las casas tenían objetos, para centrarme poco a poco en únicamente en espacio vacío. No sé dónde terminaré, pero de momento no cruzo a la abstracción.
–En la última edición de Art Madrid su serie de interiores tuvo una extraordinaria acogida.
–Tuvo muy buena acogida, pero no sé exactamente el motivo. (Risas). Quizá pueda gustar por estar en ese límite entre estilos, por la geometría y quizá también porque invite a detenerse, a reflexionar ante la falta de tiempo para sentarse a pensar y a estar con uno mismo. La gente ha dejado de buscar sus momentos de soledad para reflexionar y habría que volverlo a ellos, casi con urgencia. Esto es lo que yo tengo dentro y de alguna manera se refleja, aunque mi obra no tiene esa intención. Tú haces la obra y luego el espectador es el que se identifica con aquello que tú te identificas o no.
–Usted acude con asiduidad a ferias. Desde su punto de vista ¿está el esquema ya demasiado explotado?
–La trayectoria de un artista es una carrera de fondo que tiene temporadas muy irregulares. En los tres primeros meses del año no he parado, con presencia en dos ferias nacionales y preparando dos exposiciones, una de ellas la de Zamora. Yo voy yendo y en cuanto a las ferias de arte en mi opinión existe una burbuja. Lleva muchos años la fiebre de la ferias por todo el mundo y parece que si una galería no asiste a ferias está fuera del circuito. En mi opinión existe una saturación de ferias. Como mi pintura creo que hay que calmarse un poco, sentarse y reflexionar y mirar hacia dónde vamos en este mundo loco porque es todo es demasiado estresante. No entiendo el afán de estar presente en todas ferias. Además, los organizadores de estos eventos seleccionan a firmas y éstas eligen a los artistas que llevan. Hay que trabajar mucho para conseguir tener presencia, aunque he tenido la suerte de que mi obra interese incluso en ferias en Asia. A mayores, cuando tengo oportunidad me presento a concurso. Personalmente creo que hay que estar un poco a todas si quieres vivir de esto.Yo pinto todos los días, incluidos fines de semana, e intento mover mi obra todo lo posible.

sábado, 16 de marzo de 2019

Un lugar donde habitar - Sala de exposiciones de La Casa de Cultura de Pola de Siero



La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.


La casa del alma
La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.

27 marzo, 2019

La mayoría de las lenguas usan
el término “vivir” en el sentido de habitar.
Hacer la pregunta “¿Dónde vives?” es preguntar
en qué lugar tu existencia modela el mundo.
“El arte de habitar”, de Iván Illich

El habitante es al espacio lo que el espacio al habitante. Y, siguiendo a Bacherlad y a Pallasmaa podemos sentenciar: habito una casa y la casa habita en mí. ¿Se puede habitar sin un domicilio fijo, sin un lugar al que regresar? La existencia de cada cual cobra sentido en la intimidad de la casa que revela un mundo propio e intransferible. Un mundo que sólo se aprehende habitando. ¿Es posible esta circunstancia de anclaje existencial viviendo de un lado para otro en un tránsito continuo?
Los distintos trabajos de Esther CuestaMónica DixonIsabel GilFederico Granell y Faustino Ruíz de la Peña invitan a reflexionar acerca de la casa como espacio multisensorial. Más allá de su estructura formal y de su arquitectura, más allá de su fin utilitario, existe una fuerte vinculación entre la casa y su habitante a través de procesos mentales en los que entran en juego la memoria y los recuerdos, ya sean propios o heredados. La casa, como espacio vivido, está lleno de afectos y sensaciones. La fenomenología del habitar implica a todos nuestros sentidos. Los distintos ambientes tienen sus olores característicos y los objetos cotidianos están cargados de significados. A través de todos ellos generamos asociaciones. ¿Quién habita esas moradas o quién las habrá habitado? La dimensión temporal también está presente a través de los diferentes estratos que van sustituyendo o superponiendo sus moradores. Así, se genera toda una narrativa que tiene su fin último en la ruina, en el abandono. Y, aún deshabitada, entre la vegetación que se apodera de la arquitectura, entre las ventanas rotas y los papeles desgarrados de los paramentos, el olor a humedad y el eco del vacío, es posible percibir la carga emocional que albergaron las cuatro paredes.
¿Se puede leer una casa? Según Bachelard la casa y la habitación son “diagramas de psicología que guían a los escritores y a los poetas en el análisis de la intimidad”. También muchos artistas como Edward Hopper y Andrew Wyeth la han abordado en la pintura y nombres como Per Barclay y Louise Bourgeois en la escultura. Citarlos a todos sería poner puertas al campo porque se trata de un tema omnipresente en la Historia del Arte. Quizás la causa y el origen esté en sus raíces atávicas. Jean Frémon, en un ensayo sobre Bourgeois analiza este interés partiendo de máximas bachelardianas: “La casa es el primer escenario de la memoria. El sótano, la escalera, la habitación, el desván, el armario, la ventana son formas sobre las cuales, inconsciente y racionalmente, se modelan y se fijan nuestros deseos y nuestras obsesiones”. La casa onírica como icono arquetípico ha sido objeto de análisis para mentes como la de Carl Gustav Jung existiendo, incluso, una prueba en psicología puesta en marcha por la doctora Françoise Minkowska quien ha estudiado los dibujos de casas hechos por niños con el fin de analizar sus estados emocionales. Sin convertir al espectador en psicólogo de la casa, la muestra “Un lugar donde habitar” invita a reflexionar sobre el morar, sobre conceptos como intimidad y domesticidad, sobre la dicotomía interior-exterior y, especialmente, a tomar las siguientes palabras de Juhani Pallasmaa como punto de partida: “Las casas de los artistas son inútiles e inhabitables en un sentido práctico; no nos protegen de la tormenta ni del frío de la noche. Las casas de los artistas repasan y exploran imágenes, mitos, recuerdos, deseos y sueños de habitación. Los artistas conciben imágenes mentales de la casa donde vivimos existencialmente, proyectan la casa del alma.”
“Un lugar donde habitar”
Exposición colectiva
Casa de Cultura de Pola de Siero (c/ Alcalde Parrondo 30)
Hasta el 13 de abril


La Nueva España - 12 marzo 2019






sábado, 26 de enero de 2019

Monica Dixon - Postales desde el fin del mundo


Muelología, Retrato de los creadores asturianos 

'Postales desde el fin del mundo', por Eduardo Lagar y Muel de Dios - La Nueva España -

Contraportada del periódico 'La Nueva España' - 26 enero 2019

Muel de Dios - Muelología - Retrato de los jóvenes creadores ...

Entrevista

"1 imagen, 10 palabras"



Por Eduardo Lagar