jueves, 9 de enero de 2020

Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana


«Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana»
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16 diciembre, 2019
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Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana es la octava propuesta expositiva del espacio 451 desde su apertura hace ahora un año. Para esta exposición colectiva, el historiador del arte y comisario Santiago Martínez hace una selección de catorce artistas que viven y trabajan en Asturias y cuya obra gira en torno al realismo.
Los 14 artistas que forman la muestra son Valle Baranda, Agustín Bayón, Breza Cecchini, Mónica Dixon, Miguel Galano, Isabel Gil, Ricardo Mojardín, Natalia Pastor, Carlos Pérez, Gema Ramos, Jaime Rodríguez, Jezabel Rodríguez, Luís Rodríguez-Vigil y Carlos Sierra.
Paul Klee afirma que el arte no reproduce lo visible, hace visible, ratificando cómo tras la apariencia de las formas existen verdades universales, siendo el mundo de la creación plástica una de las vías para alcanzarlas. Esa frase contiene, también, una reflexión sobre “el hecho artístico”, su fisicidad, sobre aquello que es objeto de percepción sensible y que va más allá de las cualidades materiales que lo conforman, particularidades siempre supeditadas a aspectos inmateriales encarnados en ella.
Las obras expuestas en Realismos subrayan la pluralidad de lenguajes plásticos ligados a la figuración que conviven con nosotros, delata cómo las formas, dibujadas, grabadas, fotografiadas o pintadas, desde su poderosa apariencia, preludian mundos esenciales latentes. Hay claves por descifrar transferidas mágicamente a las obras en su proceso de gestación, el aura que desprenden nos atrae. Son obras que reflejan inquietudes, vivencias y convicciones profundas que, por empatía, se hacen extensibles al resto del mundo.
Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana ofrece una panorámica de la creación actual, evidencia la calidad y la generosidad que, desde siempre, caracteriza a nuestros artistas, pero también su riesgo y compromiso. Hay que agradecer a estos catorce artistas su implicación en el proyecto, con ellos podemos seguir creyendo que el arte supera barreras y limitaciones, y, desde su propia libertad, puede ayudarnos a sobrevivir.
Vivimos una realidad amenazada por infinitas realidades, y las artes plásticas están en el lugar donde germinan dichas amenazas. El arte no está determinado únicamente por su apariencia, sino por los múltiples significados que contiene, la expresión embodied meaning –significado encarnado– implica que el aspecto de las cosas es irrenunciable en la creación plástica y, como afirma Martin Seel, “el aparecer”, la presencia física, permite experimentar otras realidades estéticas. Que las obras se presenten ante nuestros ojos suscita reacciones y favorece que el arte sea el medio más apropiado para experimentar el mundo.
 Realismos, apariencia y realidad en la plástica asturiana
Espacio 451. calle Mon 26, Oviedo
Del 13 de diciembre de 2019 al 2 de febrero de 2020
Inauguración: Viernes 13 de diciembre a las 20:00 horas
Santiago Martínez, comisario de la exposición

XL Premio Gredos de Pintura



Monica Dixon, Mención de Honor en XL Premio Gredos de Pintura



Mercedes Humedas Pares recibió su galardón en el palacio de Arenas de San Pedro durante el transcurso de una gala en la que también se premió con el accésit Valle del Tiétar a Pascual Gimeno Montalar


Mercedes Humedas Pares, con la obra titulada ‘Tiempo de sueños’ recibió este jueves el Premio Gredos de Pintura que convoca el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro con la colaboración de la Diputación de Ávila y que tiene una dotación económica de 6.000 euros. Fue durante el transcurso de la XL gala de estos premios celebrada en la sala de Goya del Real Palacio del Infante don Luis de Borbón, presidida por el alcalde, Juan Carlos Sánchez Mesón, que estuvo acompañado por el diputado provincial responsable de Cultura, Eduardo Duque, y por miembros de la Corporación municipal.
A la entrega de este Premio Gredos se sumó la del accésit motivo Valle del Tiétar, dotado con un premio de 1.200 euros, que con la obra ‘Gredos desde La Parra’, recayó en Pascual Gimeno Montalar.
Esta edición también se reconocieron tres obras con mención de honor, dos presentadas al Premio Gredos de Pintura que son ‘El desayuno’ de Alejandro Galán Vázquez, y ‘No easy out’ de Mónica Dixon, y una presentada al accésit Valle del Tiétar bajo el título ‘Hacia el castillo de La Adrada’ de Rafael García Barderas. Las obras seleccionadas para este XL Premio Gredos de Pintura están expuestas desde este viernes y hasta el próximo 3 de noviembre en el Real Palacio del Infante don Luis de Borbón de Arenas, de martes a domingo en horario de 12,00 a 14,00 y de 17,00 a 20,00 horas.




Sobre mujeres artistas




Sobre mujeres artistas
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23 octubre, 2019
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Desde la pluralidad de enfoques, técnicas y estilos, la exposición “Sobre mujeres artistas” se puede visitar en el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias durante el mes de octubre. Ofrece una selección de obras de algunas de las creadoras más representativas en las artes plásticas y visuales de la escena artística actual.
La muestra ha sido promovida por AFA, Asociación Feminista de Asturias “Clara Campoamor”, y se enmarca en el proyecto “Contra el canon”, iniciado hace tres años con las exposiciones individuales de Chelo Sanjurjo y Mabel Lavandera; próximamente, contará también con una retrospectiva dedicada a María Álvarez. Tres creadoras que, junto a otras 22 artistas, forman parte de esta colectiva inaugurada durante la Noche Blanca de Oviedo, el pasado 5 de octubre, y en la que Susana Villanueva, presentó “Con los pies en la tierra”, performance a partir de textos de Teresa Díaz Chicote. En la sala de exposiciones han quedado, hasta su clausura, “los restos de la acción”.
“Sobre mujeres artistas” aporta una visión bastante fiel de la creación plástica en nuestro entorno más cercano. Para conseguirlo, se ha contado con la colaboración de tres galerías asturianas que han favorecido la presencia de creadoras que habitualmente trabajan en sus espacios. Se trata de la galería Gema Llamazares de Gijón y las galerías Arancha Osoro y Guillermina Caicoya de Oviedo. La labor de mecenazgo que Natalia García Villanueva, desde su establecimiento El Ovetense, ha brindado a este proyecto, es un ejemplo de compromiso con las artes plásticas y visuales. El proyecto es fruto de la colaboración de distintas entidades y personas -sobre todo las artistas, obviamente- que, sumando calidad e ilusión, apuestan por la creación plástica contemporánea, favoreciendo que la dinámica artística en nuestra región mejore y, en esta ocasión, siga permitiendo la mejor visibilidad del arte hecho por mujeres.
La exposición se inicia con la ilustración que Mónica De Juan, artista y gestora cultural, ha realizado para la portada del libro del mismo título, y que ha servido también como imagen de esta muestra colectiva. Desde su sensibilidad y saber hacer, aporta una pieza que destaca por su carácter y singular belleza. A partir de ahí, las obras seleccionadas muestran distintos mundos de la creación plástica que, en el ámbito de la fotografía, está representada con “Chamana II”, obra de Soledad Córdoba, perteneciente a “Trilogía del alma”, su serie más reciente y reflexiva en la que profundiza en aspectos esenciales de la existencia. “Funámbulas”, es una fotografía de Natalia Pastor que pertenece a la serie Dérmicos y que, desde una perspectiva reivindicativa muy personal, plantea un encuentro, plástico y visual, entre el paisaje físico y el paisaje psicológico, producto de sentimientos encontrados de arraigo y desarraigo.
En el ámbito escultórico, la obra de María Jesús Rodríguez, en ella conviven sensibilidad y dureza, lo frágil y agreste confluyen en un lenguaje cargado de referentes etnográficos y geológicos que conectan con su propia existencia. Muy diferente en concepto, forma y acabado es la pieza en madera lacada e impresión digital de María Braña, su rigor y pulcritud evidencian un planteamiento racional que habla de cómo la creación plástica es compatible con la meticulosidad y la tecnología. La escultura “Eco versus Narciso” de Esperanza D´Ors, es una pieza cargada de connotaciones simbólicas, una relectura de los mitos clásicos afines al discurso de esta muestra.
La obra gráfica está presente en “Calaveras”, trabajo de Valle Baranda, que contiene la carga emocional necesaria para subrayar el rigor profesional de su creadora, pero también, su personalísima iconografía y sus múltiples recursos. Al igual que en “220 nubes sobre mi cabeza” de María Álvarez, el componente autorreferencial es claro y, de alguna manera, empatiza con el espectador permitiéndonos ser partícipes de estas obras. En un espacio intermedio entre la obra gráfica y la pintura al óleo se encuentra “Lecho”, poética propuesta de Marta Fermín, cuya implicación en la difusión de las artes plásticas es admirable, como lo es su indagación en las infinitas posibilidades que ofrece el soporte como matriz o como lenguaje expresivo en estado puro, recordándonos cómo la obra de arte reconforta, acoge y nutre.
Vista general de la exposición "Sobre mujeres artistas"
Teresa Patiño apuesta por una tradición textil que conoce y domina a la perfección, plantea cómo un bordado con hilo de algodón posee, como recurso plástico, infinitas posibilidades expresivas que se ven potenciadas por una aparente sencillez.
Los mundos de la pintura son hoy tan diversos, formal, conceptual y técnicamente, como lo son las variaciones estilísticas de las creadoras presentes en esta muestra. “Westville” es el título del acrílico de Mónica Dixon, fiel a un lenguaje que sabe equilibrar un detallismo realista y ensoñador, indagando en las múltiples variaciones lumínicas y en el espacio como protagonista. También la sensibilidad pictórica de Klàra Konkoly-Thege, se adivina “En el jardín”, un canto a la libertad del gesto y de la mancha conectada con un grafismo de raíz oriental y a un paisaje natural y fértil. “Jardín con huella” es la poética visual que nos ofrece Reyes Díaz, artista capaz de transformar la aparente sencillez del lugar en una experiencia única, recuerdos y deseos han quedado plasmados para siempre en su obra. Mabel Lavandera con “Los lavaderos de fluorita” manifiesta su preocupación por el entorno ambiental a través de un rigor en el dibujo y una alquimia en la técnica que la artista sabe equilibrar con el valor de lo imperfecto, de lo inacabado, ahí radica su atractivo, pero sobre todo, su coherencia.
En “Le Pont Neuf” de Chechu Álava, advertimos su inconfundible manera evanescente y ambigua, mostrando cómo en la vida, al lado de la aparente solidez de las cosas, vemos la fragilidad del ser humano. Similar sutileza advertimos en el trabajo de Jezabel Rodríguez, envolviéndonos y emocionándonos a través de esa quietud atemporal que se desprende de su obra. En “La casa blanca” Breza Cecchini mantiene la coherencia estilística que le viene caracterizando, con un grafismo expresivo y una gama cromática personalísima que siguen confirmando su profunda convicción de que el arte es uno de los mejores asideros para la supervivencia.
Las especulaciones formales y conceptuales de algunas de estas artistas les han llevado a experimentar con la materia pictórica y sus soportes, dando un nuevo sentido o una nueva orientación a sus propuestas. La obra de arte no es un ámbito definido por fronteras, no es una formula o una receta, de este modo “Blackwater river” de Carmen González profundiza en las posibilidades expresivas, visuales y táctiles, del gesto y del color, el carácter dinámico del proceso de gestación de la obra, se muestra aquí en un continuum de energía fluida que es reflejo de la propia naturaleza. En “Construcciones mentales” de Maite Centol se plantea una reflexión en torno a la forma geométrica y sus posibilidades expresivas, sin olvidar el valor de la materia prima que la configura: lápices, grafito y acrílico sobre loneta, madera y bastidor. Por su parte, Elena Rato indaga en “Planos abyectos y lo efímero” en la conjunción holística de las formas, lenguajes plásticos dispares que, en vez de combatir en la superficie del lienzo, armónicamente conviven.
Consuelo Vallina experimenta en la actualidad con nuevas vías de creación, su trabajo más reciente es la serie “Fiore di Barena”, tintas que le permiten analizar las posibilidades expresivas de la mancha, el gesto y el color. A su vez, Chelo Sanjurjo, sabe extraer del gouache y del papel infinitas variaciones y, sin renunciar a su estilo y a una temática que ha convertido en seña de identidad, continúa por nuevos ámbitos creativos, con nuevos formatos y nuevas emociones.
La presencia de una de las últimas obras de Kely en esta exposición, artista imprescindible en nuestra cultura plástica, confirma cómo el arte deja su huella en la vida y en nosotros, venciendo al tiempo y sus estragos. Es posible que, si seguimos apoyando y documentando el trabajo de las creadoras actuales, estemos contribuyendo en la construcción de una realidad plástica más auténtica y veraz, poseeremos un arte más justo, y también, una sociedad más justa.
«Sobre mujeres artistas»
Colegio de Arquitectos. Calle Marqués de Gastañaga 3, Oviedo
Hasta el 25 de Octubre de 2019
Lunes a viernes, de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas


XXIII Exposición Internacional de Pintura “Ciudad de Alcázar de San Juan"



Monica Dixon, Mención de Honor en la XXIII Exposición Internacional de Pintura “Ciudad de Alcázar de San Juan”


El Semanal de La Mancha

La Comarca de Puertollano

Alcázar de San Juan

lunes, 29 de abril de 2019

Lugares comunes, Galería de Arte Ángel Almeida (Zamora)



La pintora Mónica Dixon inaugura en la galería de arte Espacio 36-Ángel Almeida su muestra "Lugares comunes", que estará abierta al público hasta el próximo seis de abril. Como toda la obra de la artista, en la muestra puede apreciarse su interés por la luz.

Mónica Dixon inaugura exposición en la galería Espacio 36

Me gusta estar en el límite entre la figuración y la abstracción

La pintora Mónica Dixon expone estos días sus últimas creaciones en la galería de arte Espacio 36- Ángel Almeida.
–La muestra parece que la componen obras de dos autores.
–Tengo estas dos vertientes en mi obra que aparentemente son opuestas, pero tienen en común el espacio, la luz, la soledad y el silencio. Son dos maneras de tratar el lugar y los no lugares. Yo intento estudiar la dicotomía. En la casa-hogar, que serían las casas solitarias el lugar familiar y común en el que todos los podemos sentir identificados. Ahora nos vamos cada vez más a un no lugar. De ahí el título de la muestra "Lugares comunes", pues el no lugar hoy en día se ha convertido en un espacio ya común en la sociedad actual. Estos no lugares son fruto de mi imaginación y de alguna manera una vuelta a mis orígenes, entre New Jersey y Asturias.
–Los cuadros de las casas aisladas tienen unos fondos muy cuidados.
–Sí, llámalo sutilidad, limpieza y que no interrumpa el silencio en el que la casa es la protagonista. Todo es muy fino y no se nota casi la pincelada de la ejecución. Es una de las marcas de mi estilo.
–En las obras del no lugar ¿por qué se mueve entre el negro y el blanco?
–Todos tienen degradado, pero exagero el negro porque va desde adentro y te lleva hacia una luz que se filtra. Estos interiores me los creo yo y a partir de unas maquetas que construyo, fotografío luego lo plasmo en el lienzo. Me gusta el contraste que le da más potencia a la obra. Me gusta estar en el límite en el límite de la figura y la abstracción, ir hacia la abstracción sin perder el toque figurativo. En estas obras desde lejos ves una cosa y si te acercas más, te das cuenta de que estás en un interior.
–¿Siempre le ha gustado este límite?
–En mi trayectoria he ido despojando los cuadros de objetos. Hace diez años las casas tenían objetos, para centrarme poco a poco en únicamente en espacio vacío. No sé dónde terminaré, pero de momento no cruzo a la abstracción.
–En la última edición de Art Madrid su serie de interiores tuvo una extraordinaria acogida.
–Tuvo muy buena acogida, pero no sé exactamente el motivo. (Risas). Quizá pueda gustar por estar en ese límite entre estilos, por la geometría y quizá también porque invite a detenerse, a reflexionar ante la falta de tiempo para sentarse a pensar y a estar con uno mismo. La gente ha dejado de buscar sus momentos de soledad para reflexionar y habría que volverlo a ellos, casi con urgencia. Esto es lo que yo tengo dentro y de alguna manera se refleja, aunque mi obra no tiene esa intención. Tú haces la obra y luego el espectador es el que se identifica con aquello que tú te identificas o no.
–Usted acude con asiduidad a ferias. Desde su punto de vista ¿está el esquema ya demasiado explotado?
–La trayectoria de un artista es una carrera de fondo que tiene temporadas muy irregulares. En los tres primeros meses del año no he parado, con presencia en dos ferias nacionales y preparando dos exposiciones, una de ellas la de Zamora. Yo voy yendo y en cuanto a las ferias de arte en mi opinión existe una burbuja. Lleva muchos años la fiebre de la ferias por todo el mundo y parece que si una galería no asiste a ferias está fuera del circuito. En mi opinión existe una saturación de ferias. Como mi pintura creo que hay que calmarse un poco, sentarse y reflexionar y mirar hacia dónde vamos en este mundo loco porque es todo es demasiado estresante. No entiendo el afán de estar presente en todas ferias. Además, los organizadores de estos eventos seleccionan a firmas y éstas eligen a los artistas que llevan. Hay que trabajar mucho para conseguir tener presencia, aunque he tenido la suerte de que mi obra interese incluso en ferias en Asia. A mayores, cuando tengo oportunidad me presento a concurso. Personalmente creo que hay que estar un poco a todas si quieres vivir de esto.Yo pinto todos los días, incluidos fines de semana, e intento mover mi obra todo lo posible.

sábado, 16 de marzo de 2019

Un lugar donde habitar - Sala de exposiciones de La Casa de Cultura de Pola de Siero



La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.


La casa del alma
La muestra "Un lugar donde habitar" reúne en Pola de Siero trabajos de los artistas Esther Cuesta, Mónica Dixon, Isabel Gil, Federico Granell y Faustino Ruíz de la Peña.

27 marzo, 2019

La mayoría de las lenguas usan
el término “vivir” en el sentido de habitar.
Hacer la pregunta “¿Dónde vives?” es preguntar
en qué lugar tu existencia modela el mundo.
“El arte de habitar”, de Iván Illich

El habitante es al espacio lo que el espacio al habitante. Y, siguiendo a Bacherlad y a Pallasmaa podemos sentenciar: habito una casa y la casa habita en mí. ¿Se puede habitar sin un domicilio fijo, sin un lugar al que regresar? La existencia de cada cual cobra sentido en la intimidad de la casa que revela un mundo propio e intransferible. Un mundo que sólo se aprehende habitando. ¿Es posible esta circunstancia de anclaje existencial viviendo de un lado para otro en un tránsito continuo?
Los distintos trabajos de Esther CuestaMónica DixonIsabel GilFederico Granell y Faustino Ruíz de la Peña invitan a reflexionar acerca de la casa como espacio multisensorial. Más allá de su estructura formal y de su arquitectura, más allá de su fin utilitario, existe una fuerte vinculación entre la casa y su habitante a través de procesos mentales en los que entran en juego la memoria y los recuerdos, ya sean propios o heredados. La casa, como espacio vivido, está lleno de afectos y sensaciones. La fenomenología del habitar implica a todos nuestros sentidos. Los distintos ambientes tienen sus olores característicos y los objetos cotidianos están cargados de significados. A través de todos ellos generamos asociaciones. ¿Quién habita esas moradas o quién las habrá habitado? La dimensión temporal también está presente a través de los diferentes estratos que van sustituyendo o superponiendo sus moradores. Así, se genera toda una narrativa que tiene su fin último en la ruina, en el abandono. Y, aún deshabitada, entre la vegetación que se apodera de la arquitectura, entre las ventanas rotas y los papeles desgarrados de los paramentos, el olor a humedad y el eco del vacío, es posible percibir la carga emocional que albergaron las cuatro paredes.
¿Se puede leer una casa? Según Bachelard la casa y la habitación son “diagramas de psicología que guían a los escritores y a los poetas en el análisis de la intimidad”. También muchos artistas como Edward Hopper y Andrew Wyeth la han abordado en la pintura y nombres como Per Barclay y Louise Bourgeois en la escultura. Citarlos a todos sería poner puertas al campo porque se trata de un tema omnipresente en la Historia del Arte. Quizás la causa y el origen esté en sus raíces atávicas. Jean Frémon, en un ensayo sobre Bourgeois analiza este interés partiendo de máximas bachelardianas: “La casa es el primer escenario de la memoria. El sótano, la escalera, la habitación, el desván, el armario, la ventana son formas sobre las cuales, inconsciente y racionalmente, se modelan y se fijan nuestros deseos y nuestras obsesiones”. La casa onírica como icono arquetípico ha sido objeto de análisis para mentes como la de Carl Gustav Jung existiendo, incluso, una prueba en psicología puesta en marcha por la doctora Françoise Minkowska quien ha estudiado los dibujos de casas hechos por niños con el fin de analizar sus estados emocionales. Sin convertir al espectador en psicólogo de la casa, la muestra “Un lugar donde habitar” invita a reflexionar sobre el morar, sobre conceptos como intimidad y domesticidad, sobre la dicotomía interior-exterior y, especialmente, a tomar las siguientes palabras de Juhani Pallasmaa como punto de partida: “Las casas de los artistas son inútiles e inhabitables en un sentido práctico; no nos protegen de la tormenta ni del frío de la noche. Las casas de los artistas repasan y exploran imágenes, mitos, recuerdos, deseos y sueños de habitación. Los artistas conciben imágenes mentales de la casa donde vivimos existencialmente, proyectan la casa del alma.”
“Un lugar donde habitar”
Exposición colectiva
Casa de Cultura de Pola de Siero (c/ Alcalde Parrondo 30)
Hasta el 13 de abril


La Nueva España - 12 marzo 2019






sábado, 26 de enero de 2019

Monica Dixon - Postales desde el fin del mundo


Muelología, Retrato de los creadores asturianos 

'Postales desde el fin del mundo', por Eduardo Lagar y Muel de Dios - La Nueva España -

Contraportada del periódico 'La Nueva España' - 26 enero 2019

Muel de Dios - Muelología - Retrato de los jóvenes creadores ...

Entrevista

"1 imagen, 10 palabras"



Por Eduardo Lagar








martes, 6 de noviembre de 2018

“Cielo-Tierra. Fondos del Museo Arte Contemporáneo Infanta Elena”



El Museo Santa Cruz de Toledo acogerá, desde el 5 de noviembre al 8 de enero de 2019, la exposición “Cielo-Tierra. Fondos del Museo Arte Contemporáneo Infanta Elena”, de la cual formo parte.
La exposición está comisariada por Alfonso De la Torre, teórico y crítico de arte.


Las 40 piezas -de 39 creadores- expuestas en Santa Cruz pertenecen al Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena, promovido por la Cooperativa Virgen de las Viñas de Tomelloso

Un viaje entre el interior y el exterior, cuerpos o rostros, estancias, talleres y tierras, ciudades o páramos. Esta reflexión escrita por el comisario del recorrido, Alfonso de la Torre, contextualiza una exposición -Cielo-Tierra- llamada a ser altavoz de un arte, el contemporáneo, devaluado en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Consciente de esta realidad, ha querido este experto confeccionar el ‘Cielo’ visionando la abstracción de Teruhiro Ando, José Luis Cremades o Cristina Gamón y haciendo lo propio con una ‘Tierra’ argumentada en torno a tres capítulos -Fuera/ Paisaje; Dentro/Objetos/ Interiores; Rostros/ Cuerpos-. Estancos abiertos relativos al mundo exterior, al espacio interior y al cuerpo.
De Diego Benéitez, Rafael Navarro o Antonio Rojas a José Carlos Naranjo, Mónica Dixon o Guillermo Oyagüez, hasta llegar a Amaya Bozal, Ismael Lagares o Katsumi Tsue. Un paseo (recomendable) que, además, insta una suerte de «acercamiento poético» en la ubicación de frases-pensamientos que a lo largo del mismo «hablan sobre el paisaje y la abstracción».
Completando el paseo, el especialista en arte español contemporáneo instó al visitante a realizar una pequeña parada ante «una entrevista de cinco minutos» en la que «de forma muy sintetizados» Rafael Torres relata «el origen de su colección y sus encuentros con el arte». En este mismo sentido, y porque «existe una voluntad didáctica» implícita en esta exposición, el catálogo recoge una reseña en la que cada uno de los artistas «explica la significación y el contexto de su obra» para que «las personas que llegan de nuevas» comprendan los orígenes e intenciones de los autores.
Y puesto que uno de los cometidos asumidos por Cultura es «acercar las joyas que poseemos en la región», el viceconsejero de Cultura inauguró en el Museo de Santa Cruz una muestra organizada por la Consejería de Cultura y la cooperativa ‘Virgen de las Viñas’ de Tomelloso -artífice de la Colección del Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena- que exhibe 40 pinturas de 39 creadores. Autores, todo ellos, participantes del Certamen Cultural Virgen de las Viñas surgido del mecenazgo del presidente de la misma, Rafael Torres Ugena. Presente en la cita museística, apreció la importancia de «difundir el arte» porque, sentenció, «donde hay arte hay progreso».

La Tribuna de Ciudad Real

domingo, 24 de junio de 2018

Scenes from nowhere, exposición de Monica Dixon en MH Art Gallery






Charla de la artista estadounidense Mónica Dixon


"UN MES, UNA GALERÍA": CHARLA CON LA ARTISTA MÓNICA DIXON



Los no lugares de Monica Dixon - El Correo, Cultura - Gabriel Elorriaga 15/06/2018 Bilbao

La artista propone en MH Art Gallery una ruta por espacios sin identidad, construidos únicamente con luz y sombras.

El Correo – 15-06-2018
GERARDO ELORRIAGA
Bilbao.  Mónica Dixon invita, literalmente, a entrar en sus obras, a recorrer escenarios desnudos dotados de profundidad y misterio. La exposición de MH Art Gailery en Bilbao recién inaugurada (hasta el 28 de julio), parece una encrucijada de lugares inhabitables. Pero, si uno se acerca a sus líenzos, casi puede escucharse eI eco de pasos perdidos. La artista, de origen español y estadounidense, confiesa un despojamiento progresivo que ha desembocado en la realización de espacios aparentemente neutros, donde la presencia cultural y la ausencia física del individuo conviven en una extraña armonía. «Voy buscando eI concepto del vacío, construido con luz y sombras, para proponer une reflexión»; aduce. «Ahora que estamos rodeados de tantas cosas, se precisa un encuentro con nosotros mismos y, con ese objetivo, me he ido desprendiendo de todo, incluso del color».
No está el hombre, Pero sí su legado. Los interiores  evocan asépticas arquitecturas contemporáneas, esas áreas de tránsito en las que permanecemos durante buena parte de nuestras vidas y, sin embargo, no parecen dejar poso en la memoria. 'Scenes of nowhere', el título de Ia muestra, se refiere a esos no lugares, término acuñado por el antropólogo Marc Augé, pero también a entornos ficticios surgidos a partir de Ia elaboración de maquetas.

«Jugar en el límite»

Lá extrema sobriedad de Dixon la conduce a un sugerente territorio, fronterizo entre Ia figuración y Ia abstracción geométrica. «Me gusta jugar en el límite», confiesa. «No busco el hiperrealismo, sino pintar con la luz, exagerar la sombra para contrastar». Además de investigar en las formas con extrema precisión, la pintora crea atmósferas luminosas que remiten a preocupaciones existenciales. «Quizás lo que ocurre es que no sabemos hacia dónde vamos», alega. «Estarnos en una zona gris, es una característica del tiempo en el que vivimos».
La poética de ninguno y cualquier sitio de Ia artista puede relacionarse con este tiempo y  con su propia condición, entre New Jersey y Asturias, a caballo entre dos identidades. El trabajo de esta autora parece la actualización de aquellas inquietudes de autores románticos como WilliamTurner o Caspar David Friedrich, capaces de traducir en la naturaleza sus estados emocionales. En este caso, la autora recurre a desangelados pasillos y habitaciones sombrías para dar cuenta de sus preocupaciones íntimas. «No sabes de dónde eres, quizás de todos, Y esa situación te produce una soledad y melancolía que afloran en tu obra», confiesa, aunque también reconoce que esa traducción plástica no es voluntaria. «No se trata de un reflejo consciente, haces un camino y descubres a posteriori, cuando observas lo creado».


El Correo